EDITORIAL: Por una transición energética justa
30-junio-2021
El calentamiento global causado por las emisiones de gases de efecto invernadero y los crecientes indicios del agotamiento de los combustibles fósiles han hecho que, con décadas de retraso, la transición energética ocupe por fin un lugar prioritario en la agenda política mundial. El futuro de la Humanidad depende sin duda de la sustitución de las energías fósiles por las renovables, que pueden ser la solución al problema energético por su distribución geográfica y por aprovechar flujos y recursos energéticos que la naturaleza renueva en una escala temporal humana. La legislación de muchos países se está adaptando a este escenario, especialmente en el seno de la Unión Europea, que se ha dotado del llamado Pacto Verde como la hoja de ruta hacia una economía sostenible. Es destacable la aprobación este año en España de la Ley de Cambio Climático y Transición Energética, la primera de este tipo en nuestra historia. La importancia de las políticas ambientales europeas ha quedado también reflejada en el paquete de estímulo económico post-COVID19 NextGenerationEU, un tercio de cuyos fondos está destinado a la lucha contra el cambio climático. En principio, la adopción de la transición energética como prioridad política en Europa (y la reciente reintegración del gobierno de USA al consenso científico internacional) debe considerarse como muy positiva. Sin embargo, los condicionantes de los captadores de energías renovables (placas solares, aerogeneradores) y la forma en que estos se están desplegando en la práctica, ponen en duda la efectividad, sostenibilidad y equidad del modelo energético que se está configurando, en particular en España, a través del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima aprobado en marzo de 2021.
El modelo de transición energética, que mantiene el consumo energético actual sustituyendo fuentes de energías fósiles por renovables, fomenta un intenso desarrollo de infraestructuras sobredimensionadas para la producción centralizada de energía eléctrica y su evacuación mediante líneas de alta tensión. La construcción de estas infraestructuras está causando daños al equilibrio y cohesión del territorio, pone en peligro la biodiversidad y los servicios ecosistémicos que esta nos ofrece, y supone un obstáculo para el desarrollo local sostenible. Un claro ejemplo es la proliferación de macroproyectos eólicos y fotovoltaicos a lo largo de la nueva línea de alta tensión de 400 kV Caparacena-Baza-La Ribina, incluyendo la planta proyectada en Caniles y Baza, con potencia de 250 MW y 703 hectáreas, que está encontrando la oposición de colectivos de vecinos, agricultores y empresarios y de los ayuntamientos.
Las expectativas creadas por la transición energética en España y la potencial rentabilidad de la inversión, han generado además una avalancha de proyectos por parte de grandes fondos y empresas, en lo que se considera una auténtica burbuja especulativa, con un total de solicitudes de instalación de potencia fotovoltaica que casi cuadriplica la máxima demanda eléctrica contemporánea. Es habitual que los macroproyectos se subdividan para burlar el control estatal, pasando las competencias al ámbito autonómico, donde la regulación es más laxa, como ocurre en Andalucía. Así pues, este modelo beneficia a grandes inversores y especuladores en detrimento de la eficiencia energética, la gestión democrática de los recursos y el territorio y el acceso a las energías limpias por parte de la ciudadanía.
Por si todo esto fuera poco, la intensificación de la demanda de materias primas para la construcción de plantas eólicas y solares, redes de distribución, sistemas de almacenamiento, etc. va a incrementar las ya abultadas emisiones de gases de efecto invernadero de la minería y sus impactos sobre los ecosistemas, y está reproduciendo relaciones políticas y económicas de corte extractivista y colonial con el mundo rural y las periferias. Por ejemplo, en Bolivia, Chile y Argentina, la extracción de litio requiere de un uso muy intensivo de agua dulce en una región de extrema aridez en la que una parte importante de la población depende directamente de una agricultura de subsistencia. Por otra parte son bien conocidas las condiciones inhumanas en las que se extrae el cobalto en la República Democrática del Congo. Es profundamente injusto que en la actual transición energética se lleven de nuevo la peor parte quienes menos se han beneficiado del desarrollo generado gracias al expolio de sus recursos naturales, quienes menos gases de efecto invernadero han emitido y quienes más están sufriendo las consecuencias del cambio climático, es decir, los habitantes del Sur global.
La transición energética no puede ser simplemente una transición tecnológica. Ha de ser una transformación de gran calado que responda a las necesidades presentes y futuras de la sociedad, y no a la actual promoción ilimitada de la oferta renovable. Ha de ser una transformación ecosocial en la que la apuesta por las energías renovables -especialmente por la fotovoltaica por su menor impacto- vaya ligada indisolublemente a la preservación de la biodiversidad, la ordenación del territorio, la equidad y la justicia social. Esto exige políticas efectivas de ahorro y eficiencia, en línea con el marco legislativo 2030 de la Unión Europea.
Los colectivos agrupados en la Alianza Energía y Territorio (ALIENTE) solicitan al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico una planificación detallada que evite burbujas especulativas y facilite una distribución ordenada, acercando las fuentes al consumo y exigiendo dimensionamientos proporcionales al consumo cercano. También se demanda la regulación y promoción del autoconsumo (que debería jugar un papel clave y cuya contribución en la actualidad es residual), el fortalecimiento de los procedimientos de evaluación ambiental y una planificación territorial de la construcción de instalaciones que implante zonas de exclusión por motivos de preservación de la biodiversidad y de manejos agrícolas tradicionales del territorio. Estas medidas están respaldadas por la comunidad científica, como ilustra un reciente artículo en la revista Science liderado por investigadores del CSIC (https://science.sciencemag.org/content/370/6522/1282). ALIENTE está solicitando una paralización temporal de la autorización de nuevas industrias eólicas y fotovoltaicas hasta que se diseñe un plan de áreas de exclusión para la preservación de la biodiversidad y el paisaje. Por el contrario, Greenpeace rechaza una moratoria, aunque pide al Gobierno que haga una buena planificación para que no se dañe la biodiversidad y que las zonas rurales salgan beneficiadas de este proceso. Lo que buscan las moratorias temporales, sin embargo, no es obstaculizar el despliegue de las renovables, sino permitir una evaluación y planificación para que este no se lleve por delante el territorio y la biodiversidad y, además, evitar que se genere un rechazo social que aboque la transición energética al fracaso.
Desde acciónenred Andalucía, preocupados por la situación en zonas especialmente sensibles como son el norte de la provincia de Granada, el Valle del Almanzora y el desierto de Tabernas en Almería, el campo de Gibraltar en Cádiz, el Valle del Guadalhorce en Málaga, el Valle Medio del Guadalquivir en Córdoba, o el Aljarafe y el Campo de Tejada en Sevilla, por poner sólo algunos ejemplos, reclamamos que los gobiernos central y autonómico no hagan oídos sordos a estas demandas y negocien medidas de planificación y evaluación con los colectivos ecologistas y sociales y los municipios afectados para que estos territorios, de gran valor paisajístico, ecológico e histórico, no se conviertan en nuevas zonas de sacrificio.
EXPERTO UNIVERSITARIO: «PREVENCIÓN DE LAS VIOLENCIAS INTERPERSONALES: CONSTRUYENDO DESDE LOS BUENOS TRATOS»
30 junio 2021
Desde acciónenred Andalucía, nos hace mucha ilusión contaros que vamos a formar parte del equipo docente del Título de Experto Universitario en Prevención de las Violencias Interpersonales: Construyendo desde los Buenos Tratos de la Universidad de Oviedo.
Sabemos que la prevención es un mantra que repite todo el mundo, pero suelen pesar enfoques abstractos y, por otro lado, una dispersión de recursos poco evaluados y que no acaban de ser útiles para hacer frente a la discriminación, la desigualdad y, en ocasiones, la violencia que percibimos. No siempre, además, está acorde con las realidades juveniles pues están impregnados de una mirada adultocéntrica.
Prevenir suena muy bien, pero se practica insuficientemente y no siempre certeramente. Lo sabemos bien quienes impulsamos este curso porque durante más de 15 años hemos hecho un esfuerzo colectivo de autocrítica para alentar la mejor versión del Programa por los Buenos Tratos. Os vamos a contar lo que sabemos con la pasión que nos caracteriza y os vamos a acompañar en un proceso de aprendizaje de forma práctica a través de los principales factores protectores para prevenir las violencias sexistas.
→ 11 meses
→ 12 profes
→ 4 áreas para una prevención holística de las violencias sexistas
→ 24 sesiones online. ¡Clase todas las semanas! (+ de 50 h)
→ 10 cursos online incluidos con acceso permanente
→ Recursos y herramientas para pasar a la acción
Además, somos conscientes de que esta es un área de gran demanda en nuestro país (la experiencia así nos lo ha demostrado), pero son escasas las formaciones de postgrado que podemos encontrar en las universidades españolas. Por ello, este título pretende ofrecer una formación sobre la violencia y el buen trato desde una perspectiva holística, sistémica y feminista que contribuya a la mejora de las intervenciones en el área de la educación y la salud, principalmente.
La formación será online desde febrero de 2022 hasta diciembre de 2022, organizado en dos semestres con un total de 20 créditos ECTS. El plan de estudios será:
MÓDULO 1 Igualdad
- Historia del Feminismo
- La igualdad. Base del buen trato y reto para el cambio social
- Cuidados y sostenibilidad de la vida
MÓDULO 2 Buenos tratos
- Violencia sexista. Diferenciar conductas, diversificar respuestas
- Los Buenos tratos como eje vertebrador de la prevención de la violencia
- El amor: mitos y estereotipos
MÓDULO 3 Sexualidades
- La sexología como marco conceptual
- Diversidad sexual
- Educación sexual
MÓDULO 4 Gestión positiva de conflictos en las relaciones interpersonales
- Los conflictos interpersonales y su gestión positiva como estrategia de buenos tratos
- Herramientas para gestionar positivamente conflictos interpersonales
Si quieres empaparte bien, aquí puedes encontrar más información sobre el experto y hacer la inscripción. Si tienes preguntas o necesitas aclaraciones, no dudes en escribirnos. Si es necesario, ¡nos vemos por videollamada para resolver todas las dudas!

Nuestro Espacio Educativo Intercultural se refuerza ante la pandemia
29-junio-2021
Llega
el verano y con él las merecidas vacaciones, también para el alumnado y
profesorado que ha participado este curso en nuestro Espacio Educativo
Intercultural tanto de Sevilla como de Granada.
Este
proyecto cuenta ya con más de 10 años de historia, pero en esta ocasión hemos
tenido que adaptarnos a una realidad muy particular, lo que ha modificado en
gran parte nuestra metodología, aunque no nuestros objetivos.
La
pandemia provocada por la COVID-19 supuso una frenada en seco en todos los
aspectos de la vida y se reflejó de forma abrumadora tanto en el ámbito de la
educación como en la del activismo social. En este sentido, nuestro proyecto de
intervención a través de un espacio educativo y de acompañamiento parecía una
propuesta poco realista.
A pesar
de las dificultades, todas las personas que formamos parte de esta iniciativa
coincidimos en la necesidad de buscar nuevas formas para seguir atendiendo las dificultades
que expresaba nuestro alumnado, doblemente castigado por esta nueva realidad
virtual en la que debían desarrollar sus estudios, con dificultades de acceso
tecnológico, falta de apoyos y situaciones familiares complejas.
La
adaptación del proyecto no ha estado exenta de inconvenientes a los que hemos
tenido que responder sobre la marcha, adaptándonos y buscando alternativas ante
cada reto. La modalidad semipresencial nos ha permitido mantener la continuidad
en el apoyo educativo, pero ha supuesto una pérdida temporal de las
interacciones personales que constituyen uno de los pilares fundamentales de
nuestro proyecto. Por ello, en cuanto fue posible reanudar las clases
presenciales gracias a la disminución de los casos de COVID-19, no lo dudamos e
incorporamos medidas de higiene y seguridad para poder desarrollar nuestro Espacio
Educativo con la mayor normalidad posible.
A lo largo del curso hemos podido atender a más de 30 chicos y chicas entre Sevilla y Granada. En Granada, han sido 19 personas las que han participado en total, de las cuales, 6 han sido chicos y 13 chicas. Del total, 7 han cursado bachillerato, 9 educación secundara, 1 primaria, 1 formación profesional y 1 ha sido apoyada en la preparación de los exámenes de la ESA. En Sevilla, han asistido un total de 12 alumnos y alumnas, 6 chicas y 6 chicos. 2 de ellos ha cursado bachillerato, 2 ciclos formativos, 7 secundaria y 1 primaria. En la mayoría de los casos han conseguido superar los cursos escolares y todos ellos siguen mejorando en sus procesos de crecimiento personal y académico.
Por
otro lado, el alto compromiso de las personas voluntarias que han participado
en Sevilla y en Granada, ha sido clave para poder afrontar este curso. Tanto en
las sesiones virtuales como en las presenciales, el voluntariado ha hecho un
gran esfuerzo de adaptación e implicación para atender a nuestros jóvenes. En
Granada, han participado alrededor de 40 personas voluntarias, adscritas a
diferentes actividades del proyecto: clases de apoyo escolar regulares y
actividades de ocio y tiempo libre. En el caso de Sevilla, ha sido un grupo
reducido de 7 personas el que ha mantenido la atención educativa durante todo
el curso. En Granada, además, un grupo de dos voluntarias tituladas en
psicología han intervenido a nivel psicosocial con 5 chicas a lo largo del
curso.
Más
allá de las clases de apoyo educativo, hemos podido impulsar actividades de
sensibilización y educación en valores en torno a la interculturalidad, la
integración, la convivencia y el respeto de la diversidad. Tanto el alumnado
como las personas voluntarias han participado activamente en las iniciativas
que hemos desarrollado desde acciónenred
Andalucía, como la campaña #SembrarConvivencia, #RecolectarFuturo o la
campaña #EspaciosDeRefugioPorLaDiversidad.
Sin duda, este 2020-2021 ha sido un curso especial que pasará a la historia y que refuerza nuestra apuesta por generar espacios de encuentro e integración para atender a las poblaciones más vulnerables y reforzar relaciones positivas de apoyo mutuo asentadas en valores como la igualdad, el respeto, la convivencia y la solidaridad.



