28S: Con placer
Hoy 28 de septiembre se celebra el Día Internacional por los Derechos Sexuales y Reproductivos de las Mujeres. Y vamos a celebrarlo reivindicando que se garantice el derecho a la educación sexual desde los Buenos Tratos a lo largo de toda la etapa educativa.
Propugnamos una educación sexual que amplíe el abanico de posibilidades de experimentación de prácticas eróticas, así como la libertad y seguridad para su demanda, consentimiento o rechazo; una educación sexual que contribuya a una reflexión más consciente de los riesgos (embarazo no planificado, ITS, agresiones sexuales, discriminaciones), que capacite y aporte habilidades y que esté focalizada en la educación en valores, no en los miedos y estigmas.
Para conmemorar este día te traemos un regalazo: la guía “Deseo, placer y satisfacción”. Su autora Noemí Parra Abaúnza te invita a tomar las riendas de tu propio placer y conocer tu erótica a través de diversas actividades y recursos, así como a profundizar en las implicaciones del placer compartido desde el buen trato.
Viñeta MundilloMasa - Daniella Martí
Colabora: Ayuntamiento de Sevilla
17M. DÍA CONTRA LA LGBTIQA+FOBIA

SOMOS #MÁSQUEUNAETIQUETA
Mirar a la sociedad sin apreciar la diversidad y pluralidad que acoge en su seno es verla sólo en blanco y negro y negar que la realidad es arcoíris. Nuestras sociedades siempre han sido diversas en su composición y ahora más como fruto de la globalización y de los cambios en los medios de comunicación e información, en las formas de vida y también en las formas de vivir el amor, las sexualidades o las identidades de género.
Poner nombres (homosexual, lesbiana, bisexual, asexual, trans, identidad no binaria…), sentir orgullo y no vergüenza de lo que se es, ha servido para mostrar una realidad rodeada de tabúes que permanecía oculta, reprimida y hasta castigada con cárcel y que sigue siendo hoy motivo de discriminación, desigualdad y violencia.
Nuestro país tiene motivos para estar orgulloso. Hoy en día somos una sociedad abierta, de las más avanzadas del mundo en el reconocimiento de los derechos de las personas LGBTIQA+. Ello no niega la existencia de límites, problemas y discriminaciones. Según datos del Ministerio del Interior, a lo largo de 2019, se registraron en España un total de 1.598 delitos de odio, lo que supone un 8,3 % más que en 2018, y ello sin contar todos aquellos casos que no son denunciados, que son la mayoría. Persisten los estereotipos acerca de lo que es o no es una persona LGBTIQA+, la discriminación en el empleo o en el trato e incluso algunas personas las siguen tratando como enfermas. Sigue pendiente una “ley trans” que dé respuesta a los problemas de cambios de nombre y a las necesidades de personas trans y con identidad no binaria desde un enfoque despatologizador y respetuoso con los derechos humanos y con el bien superior del menor. Es necesario un mayor y mejor debate social, menos polarizado y confrontado, donde se les dé voz a las personas trans, centrado en la búsqueda de las mejores respuestas, que ponga el énfasis en resolver los problemas a los que se enfrentan estas personas y, en particular, las que están en peor situación.
Ponerle nombre a lo que pasa, “una etiqueta”, puede ser necesario para desvelar discriminaciones, pero las personas somos mucho más que una categoría. Es necesario distinguir entre las estructuras generadoras de desigualdad y la forma en que se expresan en cada persona. En la identidad de las personas inciden factores sociales (estatus económico, género, discapacidad, etnia o color de la piel, habitar en zona rural o urbana, edad…) e individuales (historia personal, estructura y relaciones familiares, características de la personalidad…) que nos construyen como personas. Mirar a los “otros-otras-otres” como seres homogéneos, con idénticas vidas, ideas, creencias o intereses es negar la realidad y contribuir a asentar las fronteras y estereotipos existentes. Todas las personas somos únicas e irrepetibles.
Vivimos en épocas de incertidumbre (COVID-19 y riesgo de futuras pandemias, emergencia climática, incremento de la desigualdad, cambios en los medios de comunicación e información…) que están llevando a algunos grupos sociales a replegarse, prescindiendo del resto y dañando nuestra convivencia y la deliberación social. Existe también una mayor tendencia a concebir las identidades (sexuales, de género, nacionales, religiosas...) de forma esencial, homogénea, estática y delimitada por fronteras cerradas y rígidas que sirven de caldo de cultivo a la confrontación, la polarización y la exclusión de quienes no cuadran en esas etiquetas. Las reivindicaciones LGBTIQA+ son uno de los ejes de la confrontación política y social en muchos países.
Necesitamos más puentes y menos fronteras, reforzar los valores que compartimos (igualdad, libertad, empatía, solidaridad, justicia social…) como cemento que nos cohesione. Construir una sociedad que atienda a la diversidad de orientaciones y expresiones de la identidad es un asunto que no sólo compete a las personas LGBTIQA+; acabar con los procesos de desigualdad y exclusión es una tarea ineludible en una sociedad democrática. No se trata de un asunto que sólo les afecte a ellas, sino que afecta a la calidad democrática de nuestra sociedad y nos habla de lo que somos, de cómo construimos la vida en común y del ensanchamiento de nuestros márgenes de libertad y de felicidad para todas las personas.
ACCIONES DE CALLE EN SEVILLA Y GRANADA
Sevilla

Granada

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8M 2021. UN FEMINISMO DE MUCHO CUIDAO

La pandemia ha evidenciado con rotundidad la interdependencia entre los seres humanos y su dependencia de la naturaleza. De ahí que los cuidados sean tan importantes para salvar la vida de las personas y del planeta.
El movimiento feminista viene exigiendo
desde hace décadas que los cuidados se repartan, se desfeminicen y se corresponsabilice al conjunto de la sociedad,
colocándolos en el primer plano de la agenda política. Toda persona tiene
derecho a recibir los cuidados que necesite, pero ésta ha
de ser una responsabilidad compartida y no
un motivo de desigualdad de género y económica para las mujeres, realidad que
se ha agravado con la pandemia.

Este 8M
pandémico nos emplaza a retos nuevos ante problemas viejos que se han agudizado, a los que se suman otros más
recientes que habremos de afrontar. Se están
ensanchando las desigualdades
sociales y precarizando más la vida
de un elevado volumen de personas.
El Informe 2020 de Intermon Oxfam revela un fuerte impacto económico y social
negativo para la mayoría de la población. Casi 11 millones de personas
viven en España en una situación de pobreza relativa.
Un impacto que golpea particularmente a mujeres, jóvenes
y migrantes que presentan una tasa mayor de desempleo. Las mujeres,
concretamente, constituyen el 57 % de todas las personas subempleadas y el 73 % de las que trabajan a tiempo
parcial.
En esta pandemia, las personas más pobres de nuestro país habrían perdido,
proporcionalmente, hasta siete veces más renta que las más ricas. ¡Es obsceno e insostenible!
Necesitamos
emprender un cambio de rumbo profundo para alcanzar mayores cotas de igualdad y justicia social.
Ello implica apostar
por modelos sociales
y medioambientales más justos que permitan una mayor redistribución de la riqueza y de los trabajos de cuidados, de modo que
sean una elección y no una imposición para las
mujeres en los hogares o para aquellas que estén en condiciones de precariedad laboral.
En acciónenred Andalucía apostamos por un Feminismo de mucho cuidao que concreta estas aspiraciones en propuestas como las siguientes:
Muchos cuidados hacia quienes nos cuidan. Cuidar a sectores como las empleadas de hogar es valorar socialmente su labor, apoyarlas y garantizar su derecho a un salario y condiciones de trabajo dignas. Exigimos la ratificación del convenio 189 de la OIT para ampliar sus derechos.

Muchos cuidados a los servicios públicos que garantizan el bienestar de la comunidad que conformamos, favorecen la igualdad y la cohesión social y son una forma esencial de redistribución de riqueza. Por ello es necesario reforzar la Atención Primaria y los servicios de Medicina Preventiva, fomentar la investigación, ampliar los recursos humanos y económicos dedicados a una educación pública inclusiva, coeducativa y de calidad y fortalecer los Servicios Sociales comunitarios.

Muchos cuidados repartidos entre hombres y mujeres, entre la sociedad civil y las instituciones. Mucho cuidado elegido, ningún cuidado impuesto por ser mujer —para lo que la educación y la corresponsabilidad son fundamentales— o por incompetencia pública, que se podría evitar con la creación de un sistema público de cuidados que revise el modelo actual de atención a la dependencia y amplíe los servicios de apoyo al cuidado de los menores. Asimismo, es necesario revisar los horarios y la duración de la jornada de trabajo para hacerlos compatible con la vida y el cuidado.

Muchos cuidados al planeta que nos sustenta. No hay planeta B y, aunque parezca evidente, es bueno recordar que sin planeta no hay vida. Hemos de transformar el actual modelo económico ecocida e injusto en otro que sitúe en primer plano la preservación de la naturaleza que nos sustenta y el bienestar y la salud de la mayoría. En esta línea, esperamos que los fondos europeos de recuperación post-COVID19 se inviertan respetando los principios en que se inspiran: transición ecológica justa, lucha contra el cambio climático y protección de la biodiversidad

Necesitamos que la impotencia que sentimos no nos arrastre. Si cabe alguna salida, será cuidándonos, haciendo piña en defensa de lo que es de todos, de lo público, de la igualdad, de la desfeminización y corresponsabilidad en los cuidados, de la defensa del medio ambiente. En definitiva, un Feminismo de mucho cuidao.




