Damos continuidad al trabajo sobre convivencia e interculturalidad en el IES Azahar

Tras la experiencia desarrollada el pasado mes de diciembre con los tres grupos de 1º de ESO, desde acciónenred Andalucía hemos vuelto al IES Azahar de Sevilla para impartir un segundo bloque de talleres, esta vez con los tres grupos de 2º de ESO.
Con esta nueva intervención damos continuidad al trabajo iniciado en el centro educativo, reforzando una línea de educación en valores que sitúa la convivencia, el respeto a la diversidad y la interculturalidad en el centro del aprendizaje. Si en la primera fase participaron 57 alumnos y alumnas de 1º de ESO, en esta ocasión hemos compartido la experiencia con 51 estudiantes de 2º de ESO, ampliando el alcance del proyecto y consolidando la colaboración con la comunidad educativa del IES Azahar.
Las sesiones se han desarrollado a partir de la unidad didáctica "Mírate, somos iguales", una propuesta que invita al alumnado a reflexionar sobre aquello que comparte con los demás más allá de las diferencias de origen, cultura, religión, género o diversidad afectivo-sexual. A través de dinámicas participativas, los chicos y chicas han podido expresar sus inquietudes, expectativas y formas de entender el mundo, descubriendo que muchas de sus preocupaciones y aspiraciones son comunes.
El intercambio de experiencias ha favorecido la creación de espacios de diálogo en los que reconocer la diversidad como una riqueza y fortalecer los vínculos entre iguales. Estas actividades contribuyen a prevenir prejuicios y estereotipos, promoviendo actitudes de respeto, empatía y cooperación que resultan fundamentales para una convivencia positiva dentro y fuera del aula.
Con esta segunda fase del proyecto seguimos comprobando el valor de generar espacios de participación donde el alumnado pueda reflexionar de manera crítica sobre las distintas formas de discriminación y sobre el papel que puede desempeñar en la construcción de una sociedad más inclusiva, igualitaria y cohesionada.
Agradecemos al equipo docente y al IES Azahar su implicación y la confianza depositada en acciónenred Andalucía para seguir desarrollando este trabajo conjunto. Esperamos poder continuar colaborando en futuras iniciativas que contribuyan a hacer de los centros educativos espacios cada vez más inclusivos y comprometidos con la convivencia intercultural.
Si quieres conocer cómo comenzó este proyecto, puedes leer la noticia sobre la primera intervención realizada con los grupos de 1º de ESO: "Convivencia e interculturalidad en el IES Azahar".
20J: Cuando Europa deja de ser refugio

“Educados en la convicción de que la vida es el más alto bien y la muerte la mayor desgracia, nos hemos convertido en testigos y víctimas de un terror peor que el de la muerte —y sin haber sido capaces de descubrir un ideal más elevado que la vida” —. Hannah Arendt, “Nosotros, los refugiados”.
Cada año, desde 2001, el 20 de junio se celebra el Día Mundial de las Personas Refugiadas, fecha que conmemora el aniversario de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951. Este año coincide con la entrada en vigor del PEMA (Pacto Europeo de Migración y Asilo) y la reciente aprobación del Reglamento sobre el procedimiento fronterizo de retorno de la Unión Europea.
El PEMA y sus directivas han sido ampliamente criticadas por organizaciones sociales por su falta de ambición en materia de acogida e integración. Lejos de reforzar un enfoque humanitario, priorizan el control de las fronteras asociadas a una obsesión securitaria poco respetuosa con los derechos humanos. El objetivo es claro: impedir la llegada de personas migrantes mediante la externalización de fronteras y, en caso de que consigan acceder al territorio europeo, acelerar al máximo su devolución.
Para que este procedimiento tenga éxito, más allá de los acuerdos con los países de origen, que con frecuencia se muestran reticentes, nace el Reglamento de Retorno, última pieza, por ahora, del PEMA. Esta normativa permite trasladar a países situados fuera de la Unión Europea, principalmente ubicados en África y Asia a través de acuerdos con “terceros países seguros”, la gestión de las solicitudes de asilo, así como la devolución de las personas cuyas peticiones de asilo se hayan visto denegadas y de todas aquellas sobre las que recaiga una orden de expulsión. Todas estas personas podrán ser enviadas a centros de deportación (llamados eufemísticamente “hubs de retorno”) fuera de las fronteras de la UE, ubicados en países como Albania, Ruanda o Uganda.
Las protestas de centenares de ONG y los manifiestos publicados en toda Europa se han sucedido durante los últimos meses alertando de una clara regresión en materia de derechos humanos. Entre las críticas más reiteradas destaca el hecho de que las personas podrán ser deportadas a países que ni siquiera conocen y con los que no mantienen ningún vínculo. También podrán ser expulsadas familias con menores. Asimismo, desaparecen excepciones médicas y familiares que anteriormente podían frenar una expulsión, al tiempo que se eliminan importantes salvaguardias relacionadas con el principio de no devolución, el interés superior del menor y la protección de la vida familiar y privada.
Además, se amplían los plazos de detención hasta un máximo de treinta meses, con posibilidad de prórroga, y no existen mecanismos independientes de supervisión en los centros situados fuera de la UE. Todo ello aumenta el riesgo de que estas instalaciones se conviertan de facto en cárceles donde miles de migrantes, en la mayoría de los casos sin vínculos con el país receptor, queden atrapados en un limbo jurídico sin acceso efectivo a protección internacional ni a recursos legales. Las ONGs también advierten de que esta externalización se está llevando a cabo en países con graves vulneraciones de derechos fundamentales y que, por tanto, difícilmente pueden considerarse “países seguros”. Medidas que cada vez recuerdan más a los abusos asociados al ICE de Donald Trump en EEUU.
Sin embargo, ni la aplicación plena del PEMA a partir de junio del 2026 ni el Reglamento de Retorno les parecerá suficiente a numerosos países que están presionando para endurecer aún más las políticas migratorias. Así lo muestran las decisiones adoptadas por varios países (Austria, Alemania, Suecia y los Países Bajos) que han introducido restricciones a la reagrupación familiar de las personas refugiadas para evitar el crecimiento de la inmigración por esta vía.
A ello se suma la presión política de nueve Estados miembros (Dinamarca, Italia, Austria, Estonia, Letonia, Lituania, Polonia, República Checa y Bélgica) que, en mayo de 2025, cuestionaron el papel del Tribunal Europeo de Derechos Humanos por considerar que limita su capacidad de control migratorio. En paralelo, la Comisión Europea ha explorado incluso vías de colaboración con el régimen talibán afgano para facilitar deportaciones, una deriva que ilustra hasta qué punto se están desplazando los límites políticos y éticos.
Actualmente, las cifras de personas en situación irregular en la UE, de cruces ilegales y de solicitantes de asilo disminuyeron en 2025 respecto a años anteriores, y las previsiones apuntan a que esta tendencia continuará durante 2026. En cambio, la cantidad de retornos ejecutados ha aumentado con respecto a 2024, hasta situarse en el 28%, con la clara intención de seguir incrementando esta cifra. El objetivo es seguir aumentado esta cifra.
La lectura que hace Bruselas de estos números es que esta evolución responde a la eficacia de la nueva arquitectura migratoria (PEMA). Por ello, resulta previsible que el camino elegido sea el de seguir endureciendo las políticas migratorias, en un contexto marcado por el auge de discursos xenófobos y racistas promovidos por la extrema derecha.
España no es ajena a esta realidad. Aunque el número de solicitudes de asilo continúa creciendo —con un aumento del 2,5% en 2024 hasta alcanzar las 167.366—, el país se sitúa muy por debajo de la media europea en reconocimiento de protección internacional: mientras la tasa media de reconocimiento en la UE alcanza el 46,6%, en España apenas llega al 18,5%. Detrás de estas cifras se encuentran miles de personas que buscan protección internacional y cuya posibilidad de reconstruir una vida segura depende en gran medida de las decisiones adoptadas por los Estados europeos.
Todo ello ocurre, además, en un contexto global marcado por conflictos armados, crisis humanitarias y el impacto creciente de la emergencia climática. A las guerras en Sudán, el Sahel, Ucrania o Asia Occidental se suma el implacable genocidio en Palestina, en un contexto que sigue forzando el desplazamiento de millones de personas. Conviene recordar que cerca del 70% de las personas refugiadas son acogidas en países vecinos a los de origen y solo una minoría llega a Europa.
Ante esta realidad, cabe preguntarse qué tipo de sociedad estamos construyendo cuando nos volvemos indiferentes al sufrimiento ajeno. ¿Cómo participamos de estas tragedias cuando olvidamos las historias que escuchamos, las imágenes que vemos…? ¿Cómo nos ubicamos cuando somos incapaces de imaginar a la persona concreta, sus esperanzas, sus sueños y la angustia de sus familias?.
Con estas normativas, la UE normaliza los procesos por los cuales despojamos a los otros de la humanidad compartida y los convertimos en sujetos para los cuales no tenemos responsabilidad alguna y no nos sentimos interpelados por lo que les pueda pasar.
La respuesta de Europa ante esta realidad no puede consistir en seguir cerrándose y levantar murallas físicas, legales y morales. Debemos asumir las responsabilidades que se desprenden de la universalidad moral que proclamamos, proteger la dignidad humana y respetar la legislación internacional que decimos defender.
Área Andaluza de Migraciones de Acciónenred Andalucía
APC. EL GRAN ENGAÑO: ¿ESTÁ EUROPA COMPRANDO EL DISCURSO ANTIINMIGRACIÓN?

¿Está la extrema derecha consiguiendo imponer un discurso xenófobo en la política que transciende también a la sociedad? ¿Hay otros factores que lo explican o ayudan a que sea así? ¿Hay causas más profundas en la sociedad que puedan facilitar esta situación actual?
A estas y otras preguntas tratamos de dar respuesta en la nueva sesión del Aula de Pensamiento Crítico que pusimos en marcha el jueves 16 de abril conversando con Gemma Pinyol-Jiménez y Sebastian Rinken, dos personas expertas y con largo recorrido en el estudio de las migraciones.
Os dejamos por aquí el video de la charla completa por si no pudisteis asistir o por si queréis revisitarla.



