Implicados os queremos

El 25 de noviembre, Día Internacional contra la Violencia Sexista, es una oportunidad para que toda la ciudadanía nos movilicemos contra el insoportable problema social que es la violencia sexista y que padecen mayoritariamente las mujeres.

La persistencia de la violencia de
género confirma que el sexismo tiene todavía demasiado peso en nuestra sociedad
y que legitima la subordinación y la violencia contra las mujeres y contra todas
las personas cuya orientación sexual, identidad o expresión de género no cuadre
con el rígido esquema heterosexista y binario de hombre vs mujer. Se ha
avanzado mucho en igualdad entre mujeres y hombres y tenemos mayores márgenes
de autonomía y libertad, pero las instituciones, las mentalidades y los
comportamientos siguen contaminados por ese sexismo, que nos perjudica a todas
las personas. Para avanzar, es necesario que las instituciones públicas y la
sociedad en su conjunto nos esforcemos en llevar a cabo las transformaciones
socioculturales necesarias.

Caminando en esa dirección, desde acciónenred
Andalucía nos dirigimos en esta ocasión a los chicos. No os quedéis rezagados,
os necesitamos implicados y participando en las movilizaciones. En ellas exigiremos
a las administraciones públicas que adopten políticas preventivas, como la educación
sexual en todas las etapas educativas, cuya implantación por mandato
legislativo se viene incumpliendo sistemáticamente a pesar de saber que es una
herramienta clave para erradicar la violencia de género.

Por eso, animamos específicamente a
los chicos a defender con complicidad los Buenos Tratos y unas mayores cotas de
igualdad y libertad, pues tienen tanto que ganar como las chicas y el conjunto
de la sociedad. La mayor implicación de los hombres ayudará además a demostrar que
la mayoría no maltrata a nadie y contribuirá a desmontar los estereotipos
sexistas y las perversas lógicas esencialistas que atribuyen a las mujeres la categoría
de víctimas y a los hombres la de victimarios por definición, ignorando el
problema estructural que sostiene y alimenta esas conductas.

Necesitamos que los hombres sigan comprometiéndose con el feminismo, a favor de una sociedad sin violencia sexista, más igualitaria, sin imposiciones heterosexuales ni de género y con mayores márgenes de autonomía personal y de libertad. Solo sumando voluntades de unos, otras y otres podremos avanzar. Por eso, implicados e implicadas nos queremos.

https://youtu.be/DoEMO6SU8nk
https://youtu.be/OshNg7rlcc8


25N Urgen cambios profundos para acabar con la violencia sexista

24 noviembre 2020

https://youtu.be/ODlovDh8TXI

Este 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Sexista, viene marcado por la pandemia. La crisis económica y social agravada por la COVID-19 ha visibilizado y aumentado la precariedad en que se encontraban cuidadoras de personas mayores, empleadas del hogar, trabajadoras sexuales y otras actividades feminizadas, donde hay además una importante presencia de mujeres migradas. Realidad que impacta de manera significativa en muchas víctimas de violencia sexista.

Durante la pandemia, se ha venido hablando del infierno que el confinamiento ha supuesto para muchas mujeres en situación de violencia. La tensión, el miedo a la muerte, la incertidumbre, las dificultades económicas, el confinamiento en una vivienda de reducidas dimensiones y el mayor aislamiento social efectivamente pueden contribuir a una escalada de la violencia. ¿Ha sido así?

En lo que va de año, 38 mujeres han muerto a causa de la violencia de género en España, es la cifra más baja a octubre, desde 2003, según el último balance del Ministerio de la Presidencia, Relaciones con las Cortes e Igualdad. Las denuncias han disminuido, según el Consejo General del Poder Judicial, en el segundo trimestre del 2020 ―en pleno estado de alarma, se produjeron 34.000 denuncias, un 14 % menos que el año anterior en el mismo periodo―, pero las llamadas al servicio 016 subieron un 27,5 % y su uso online aumentó un 493,5 %, según declaraciones de Victoria Rosell, delegada del Gobierno contra la Violencia de Género. Es decir, han bajado los asesinatos de mujeres y las denuncias, pero eso no significa necesariamente que haya descendido el maltrato.

Laura Macaya en su magnífico artículo Para evitar “una nueva normalidad” de la violencia de género, publicado el 18 de mayo de este año en Ctxt,alerta sobre el error de considerar que el confinamiento es el motivo por el que las mujeres están encerradas con sus agresores. Como bien afirma también en este artículo, se corre el riesgo de considerar que las víctimas de violencia en el ámbito de la pareja o expareja están privadas, de forma total y absoluta, de la capacidad para tomar la más mínima decisión sobre su destino y que su voluntad y autonomía no existe y solo obedecen a los designios de otro u otros. No parece que este sea un buen camino para reforzar la autonomía de estas mujeres. Señala Macaya, además, las consecuencias de este enfoque: "Esta supuesta incapacidad de acción limita en las víctimas la posibilidad de entenderse como agentes de cambio de su propia situación, alimentando la desresponsabilización que justifica la necesidad de protección por parte de un agente externo”.

Reforzar la
capacidad de agencia es un aspecto central e imprescindible para
acabar con la violencia sexista. Ello lleva aparejado la toma de
conciencia del conjunto de la sociedad de los límites que la
dificultan y la necesaria transformación de los marcos económicos y
sociales que no anulan, pero obstaculizan en mayor o menor media, la
capacidad de decisión de las mujeres.

Esto implica
atender a la desigualdad, a las dificultades de acceso a una
vivienda, a la inestabilidad y precariedad laboral, a la
accesibilidad de las personas con diversidad funcional, a una ley de
extranjería que permite la expulsión de una mujer migrante
indocumentada que ha sufrido violencia de género si no ha logrado
una sentencia judicial firme, a la necesaria equiparación de
derechos de las empleadas de hogar con el resto de los trabajadores,
a los derechos de las trabajadoras sexuales o al reforzamiento de los
servicios públicos (educación, servicios comunitarios, sanidad,
dependencia, seguridad social…).

Reclamamos que el
cuidado y la sostenibilidad de la vida ocupen un lugar central en las
políticas públicas apostando por un modelo económico, social y
cultural basado en los derechos humanos, que contribuya a reforzar la
capacidad de agencia de las mujeres. Es esta una estrategia
imprescindible para mejorar la vida de las mujeres que sufren
violencia, así como la de sus hijos e hijas, y para construir una
mejor sociedad.


25N SEXO CON.SENTIDO

18-noviembre-2019

Este 25 de noviembre queda cercano a la sentencia de la violación de la
adolescente de 14 años de Manresa que, como la violación de la Manada de
Navarra, ha conmocionado a la sociedad. Aunque estos casos han tenido una
fuerte repercusión pública, el grueso de las violaciones que se denuncian (3 al
día) se producen en el ámbito familiar o entorno cercano a la víctima. Este
dato nos ayuda a comprender que no estamos ante un «puñado de energúmenos» que ejercen violencia, sino ante un problema social grave
que requiere de la implicación ciudadana para acabar con las mentalidades y
estructuras socio-políticas sexistas que lo avalan.

Este año nos movilizamos de nuevo para acabar con las agresiones
sexuales y todas las violencias contra las mujeres y contra las personas que, por
sus identidades, deseos o prácticas eróticas, padecen esta violencia sexista. Lo
hacemos exigiendo modificaciones legislativas que permitan un trato judicial
más justo para las víctimas de estas agresiones y también demandando cambios
culturales y sociales de mayor alcance, pues no podemos confiar la solución de
este grave problema al ámbito penal.

EDUCACIÓN SEXUAL INTEGRAL ¡YA!

Resulta imprescindible una EDUCACIÓN SEXUAL INTEGRAL y una EDUCACIÓN
CIUDADANA que acabe con la violencia y mejore nuestra convivencia. Las
normativas internacionales, estatales y autonómicas contemplan la educación
afectivo-sexual como parte fundamental de nuestros derechos sexuales y
reproductivos, pero en la práctica es una asignatura pendiente. Peor todavía,
la Junta de Andalucía quiere implantar el PIN Parental que requerirá el consentimiento
expreso de los padres para cualquier actividad con contenido de valores éticos,
sociales, cívicos, morales o sexuales. Las reflexiones del documento «Orientaciones técnicas internacionales sobre educación
en sexualidad» de la UNESCO bastan para desmontar los prejuicios
reaccionarios y las extravagancias que sostiene dicha iniciativa. Un veto
educativo que supone vulnerar el derecho de la infancia y adolescencia a
recibir formación afectivo-sexual en todas las etapas curriculares y desatender
la obligación de educar en valores compartidos.

EDUCACIÓN EN VALORES Y BUENOS TRATOS

La sexualidad es una cualidad humana muy relacionada con el bienestar
personal. Por eso debe basarse en los Buenos Tratos, esto es, en valores como
la igualdad de trato, el reconocimiento de todas las identidades de género y opciones
sexuales, la libertad para decidir qué se quiere y qué no, la responsabilidad,
el afrontamiento pacífico de los conflictos, el respeto… Valores que deben
guiar las relaciones eróticas al igual que cualquier otra relación
interpersonal con el único límite de no hacer daño ni hacérselo a sí mismo. Somos
responsables de nuestros actos, ya que podemos decidir nuestros
comportamientos, qué conductas realizar y cuáles rechazar. Todas las personas
tenemos la capacidad de basar nuestras relaciones en Buenos Tratos.

Una educación afectivo-sexual que, sin ignorar los riesgos, se oriente
a ensanchar los márgenes de libertad de las personas, reforzando la autonomía y
seguridad personal, especialmente la libertad de las mujeres, que en ocasiones
se cercena bajo la amenaza del estigma de zorra o «mala mujer» o en nombre de una supuesta mayor protección. «Yo decido» subraya este derecho de las mujeres a disponer del
propio cuerpo poniendo freno a lo que no se desea, pero también afirmando sin
censuras ni culpas los placeres eróticos que SÍ se desean.

SEXO SÍ, PERO CONSENTIDO

El sexo siempre y en todo momento debe ser consentido. Las relaciones
eróticas son un viaje sin destino, una ruta de placeres que van trazando las
personas implicadas y de la que cada quien puede apearse cuando quiera. Un viaje
en el que nadie debe privarse de expresar sus deseos sexuales ni tampoco de
poner los límites donde considere pertinente. Son las personas implicadas las
que han de decidir qué prácticas concretas desean realizar para buscar el
placer y satisfacción mutuos. La seguridad de que «en mi cuerpo mando yo», totalmente incompatible con cualquier imposición o
coacción, es lo que permite abandonarse al placer y disfrutar de la relación
sexual.

Los espacios de ocio, en ocasiones, sirven de excusa para justificar agresiones sexuales porque «yo estaba con el puntito», «ella decía que no, pero sí quería», «fue un descontrol» o «si me ha calentado, tiene que llegar hasta el final». Jamás puede estar justificado obligar a alguien a hacer algo que no quiere hacer. Cuando una persona dice no, ya sea a una práctica erótica concreta o a no continuar una relación que había comenzado consentida, NO ES NO.