Solidaridad con Turquía y Siria

Turquía y Siria están viviendo momentos muy dolorosos tras el terremoto del lunes. La cifra de personas que han perdido la vida es dramática, al igual que las decenas de miles de personas heridas y todas aquellas que han perdido su hogar y todas sus pertenencias. Desde acciónenred Andalucía mostramos nuestro apoyo y solidaridad con todas las personas afectadas y animamos a toda la ciudadanía a implicarnos y a movilizarnos para hacer llegar toda la ayuda posible a la zona. Son muchas las iniciativas que se están impulsando. Destacamos algunas de las entidades que están trabajando sobre el terreno tanto en Siria como en Turquía y a través de las cuales podemos hacer llegar nuestra aportación:
👉 Fondo de Emergencias de Médicos Sin Fronteras:
👉 Asociación de Apoyo al Pueblo Sirio: www.aaps.es/donacion
👉 Cascos Blancos en Siria www.whitehelmets.org/es
🖌️ La Viñeta de Antón: www.elcorreo.com
EDITORIAL: Una mirada crítica con la Ley del “solo sí es sí”

El pasado mes de septiembre se aprobó con amplia mayoría parlamentaria la Ley de Garantía Integral de la Libertad Sexual, conocida como ley del «solo sí es sí». El revuelo jurídico y político sobre las penas que se ha generado tras su entrada en vigor no debería distraernos de una reflexión pausada sobre dicha ley.
En el ámbito legislativo era necesario hacer adaptaciones no contempladas en la LO 1/2004, es decir, la Ley Integral contra la Violencia de Género (LIVG), para incluir otras formas de violencia contra las mujeres más allá del marco de la pareja, como la sexual. Por otra parte, los juicios de La Manada crearon una alarma social relacionada con la tutela judicial que motivaron fuertes movilizaciones feministas y avivaron el debate sobre la necesidad de un mayor amparo para las víctimas de violencia sexual.
En este contexto, la norma se gesta poniendo el foco en las agresiones sexuales y primando el derecho penal, a pesar de que lleve por nombre Ley de Garantía Integral de la Libertad Sexual. Durante el trámite legislativo los dos ejes centrales del debate han sido el consentimiento formulado como «solo sí es sí» y la eliminación de la distinción entre violación y abuso, unificando en un tipo único básico de «agresión sexual» con agravantes.
En primer lugar, la definición del consentimiento se ha ido modificando en el transcurso de los debates de la ley[1]. El consentimiento es un precepto ético básico en las relaciones sexuales entre personas. No parece que el cambio pueda mejorar lo establecido con anterioridad en este tipo de delitos que ya se basaban en la prestación del libre consentimiento. Desde luego, no resuelve los problemas probatorios en el ámbito penal de este tipo de agresiones pues seguirá recayendo sobre la víctima poder demostrar que ha sido una relación no consentida. Por otra parte, no conviene ignorar que los obstáculos para denunciar y para poder atender adecuadamente este problema están directamente relacionados con que el 70-80 % de agresiones sexuales se produce en el marco de la familia y el entorno cercano a la víctima. En ese sentido, la idea en el imaginario colectivo del asalto en una esquina por parte de un desconocido o de las violaciones grupales como prototipo desenfoca el problema, legitima el abuso penal en la norma y dificulta orientar los recursos hacia la realidad de la violencia sexual. En algunos sectores feministas —desde la perspectiva de ensanchar los márgenes de libertad de las personas y en particular de las mujeres a quienes se les niega capacidad de agencia, de deseo e iniciativa sexual— se han formulado también críticas a que las conductas han quedado rígidamente atrapadas en el «solo sí es sí», ignorando las muy variadas formas de expresar lo que queremos y lo que no queremos en el ámbito sexual.
En segundo lugar, la unificación en un solo tipo básico de agresión sexualque hace esta ley ha supuesto ampliar los tipos punitivos, creando el delito de acoso callejero y ampliando el de acoso genérico[2]. Esta expansión punitiva sirve para justificar el supuesto proteccionismo estatal frente a la autonomía de las mujeres. Considerar punible «cualquier» comportamiento no consentido, uniformando como delito comportamientos que van desde «un tocamiento espontáneo protagonizado por desconocido en la vía pública» (tocar el culo, por ejemplo) hasta la violación múltiple, sirve para justificar la respuesta punitiva pero no para avanzar en el tratamiento diferenciado que la diversidad de conductas y situaciones realmente existentes requiere. La consideración de que todo es delito no será lo que consiga aminorar la violencia sexual, pero sí contribuye a individualizar un problema que es social y en el que solo podremos avanzar si hacemos retroceder los avales sexistas que lo potencian y sostienen. Por ello, habría que garantizar las medidas educativas y preventivas, así como el acompañamiento y el acceso a recursos psicosociales y económicos para las víctimas de agresiones sexuales.
La ley del «solo sí es sí» contiene una parte no insignificante de medidas como las citadas, que apuntan a problemas estructurales de esta violencia: educativas, formación de operadores (jurídicos, policiales, etc.), sensibilización, recursos de reparación (que incluye al Estado, no solo al agresor), investigación, derechos para las víctimas (de información, asistencia jurídica gratuita…) y medidas psicosociales y económicas, centro de crisis de 24 h, etc. Recursos importantes pero que en su mayoría estaban ya en la LIVG cuya implementación ha sido muy deficiente a diferencia de las medidas penales. Nada hay en la actual ley que permita pensar que no correrá la misma suerte.
Por nuestra parte, pondremos empeño en que sea esta vertiente de la ley la que se implemente y, paralelamente, mantendremos una perspectiva crítica que contribuya a modificar lo más negativo de esta norma y sus posibles efectos sociales. Además de la expansión punitiva y la individualización del problema que venimos cuestionando, esta ley se basa en un ideario feminista que, a nuestro entender, refuerza los estereotipos de hombre victimario, sujeto y deseante y mujer víctima, objeto, pasiva y necesitada de tutela estatal para enfrentarse a cualquier comportamiento sexista, aunque sea de menor gravedad. Mantiene también una posición abolicionista que empuja a las trabajadoras sexuales hacia la clandestinidad y empeora las condiciones de vida de las más excluidas, por ejemplo, incluyendo en los «ilícitos de la publicidad la que promueva la prostitución».
En resumen, la ley ha desaprovechado la oportunidad para que sea realmente una ley de libertad sexual y para dar un cambio de rumbo respecto a la expansión punitiva de la LIVG. Por ejemplo, resolviendo problemas de las mujeres más excluidas como las migrantes indocumentadas, que siguen en riesgo de ser expulsadas del país tras sufrir una agresión sexual, o las trabajadoras sexuales privadas de cualquier derecho y a quienes esta ley sigue marginando, o incluyendo medidas como la mediación para los casos menos graves y priorizando y asegurando medidas tan urgentes y necesarias como la educación sexual y la implicación ciudadana.
Por todo ello, será necesario mantener una actitud crítica ante esta nueva norma que haga frente al populismo punitivo.
[1] Finalmente queda así: Sólo se entenderá que hay consentimiento cuando se haya manifestado libremente mediante actos que, en atención a las circunstancias del caso, expresen de manera clara la voluntad de la persona.
[2] En el anterior CP se exigía que el acoso pudiese causar una alteración grave de la vida de la víctima. Con la actual ley bastará una alteración de cualquier tipo de su vida cotidiana.
Un trimestre por fin "rejuntaos"

Cerramos este 2022 celebrando por todo lo alto “La vuelta a la normalidad”, a riesgo de saber que esta expresión podría generar cierta controversia... (¿qué es la normalidad?). Sencillamente celebramos deshacernos de esa obligada distancia de 1,5 metros que durante demasiado tiempo se ha interpuesto entre cada uno de nosotros. De esta forma queremos destacar lo importante que es volver a reunirnos en persona y a ocupar el espacio público sin el miedo que ha caracterizado los dos últimos años y volver a abrir nuestros locales para hacer actividades y actos dirigidos al público. Y no podríamos tener más alegría en nuestros cuerpos (como muestran nuestras caras en las fotos de abajo).
La presencialidad es de vital importancia para las personas que formamos parte de acciónenred Andalucía, aunque hay que decir que hemos aprendido mucho de lo virtual, pues nos permite reunirnos entre personas que estamos en distintas localidades y así mantener una cohesión y mejor organización a nivel andaluz. Pero, sin duda, disfrutamos mucho más reunirnos de forma presencial, porque nuestros grupos se mantienen —además de por el evidente objetivo de llevar a cabo una actividad con la mente puesta en la transformación social— sobre vínculos afectivos y el cariño que nos tenemos. Sin decir que reunirse durante horas delante de una pantalla de ordenador no es del todo satisfactorio.
Los grupos que nos reunimos en acciónenred Andalucía son de muy diversa índole y se establecen a nivel local (Granada, Sevilla y Almería) y a nivel andaluz: grupos de voluntariado por áreas de actividad (feminismo, migraciones y justicia climática), grupos de coordinación de áreas, grupos de socios, grupos de coordinación general, grupos de áreas de actividad a nivel andaluz, coordinadora andaluza… Sin estos grupos y todas las personas que los componen no podría salir adelante la cantidad de actividad que llevamos a cabo. Dejamos unas fotos para que nos pongáis cara.





Además, solemos tener actos de todo el colectivo (por zonas o a nivel andaluz). Tras tres años hemos vuelto a realizar un pleno en nuestro local de Granada en noviembre, donde hicimos un repaso general de la asociación y nuestra situación actual, vimos los planes del curso y tuvimos el placer de escuchar a Joseba Eceolaza, que nos habló sobre “Memoria histórica: Reflexiones para un futuro con memoria”.



Y de nuevo, hemos podido volver a celebrar nuestras tradicionales fiestas de fin de año donde nos vemos, nos contamos y lo pasamos ¡bomba!

¡Os seguiremos informando de nuestras reuniones, actos, encuentros…! Si os pica mucho la curiosidad, una muy buena forma de conocer más la asociación es formando parte de ella. Escríbenos y te explicaremos con más detalle. ¡Nunca sobran manos (ni cabezas pensantes)!



