20J: 75 años después ¿Qué queda del derecho al asilo?

Cada 20 de junio se celebra el Día Mundial de las Personas Refugiadas, una fecha establecida en 2001 para conmemorar la firma de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados, aprobada en Ginebra en 1951. 75 años después podemos constatar que la salud del derecho al asilo no pasa por su mejor momento.
La cifra de personas desplazadas forzosamente refleja una situación alarmante. En 2024, ACNUR estima que ya son 123,2 millones las personas desplazadas en el mundo. Y todo indica que la situación no mejorará en 2025: presenciamos el estallido de nuevos conflictos bélicos y la prolongación de muchos otros (56 conflictos armados en todo el mundo), ocupaciones territoriales, el avance de discursos antiinmigración en Europa y el endurecimiento de políticas migratorias en Estados Unidos, influido por el retorno de Donald Trump a la presidencia y su enfoque restrictivo en materia migratoria.
En este clima hostil, el Pacto Europeo de Migración y Asilo, aprobado en 2024, marca un preocupante retroceso. Para junio de 2026, todos los gobiernos de la Unión Europea tendrán que haberlo incorporado a su legislación. El objetivo principal del pacto es claro: blindar las fronteras exteriores para que nadie llegue, expulsar rápidamente a quienes logren llegar y frenar así la llamada “inmigración indeseada”.
De este modo, las garantías para los solicitantes de protección internacional quedan muy mermadas ya que no se respeta el principio sagrado de no devolución de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados (artículo 33). Es decir, una persona refugiada no debería ser devuelta al país en el que su vida o su libertad corren grave peligro. Asimismo, se aplica a los refugiados un nuevo paradigma, el de la “migración gestionada”, que es el que se emplea habitualmente para aquellos que migran con fines laborales. El concepto se basa en la premisa de que es posible prever, planificar y organizar los movimientos migratorios forzados y que, por tanto, pueden evitarse.
También España tendrá que reformar su Ley de Asilo (2009) para adaptarla al Pacto de Inmigración y Asilo. La gran pregunta es: ¿Cuánto margen tiene España para resistirse a estas políticas que vulneran el Convenio de Ginebra?. En este sentido, se puede decir que la nueva ley de asilo marcará un antes y un después para los derechos humanos en España.
En 2024, 167.366 personas solicitaron asilo en España (según CEAR). A pesar de esta cifra, la tasa de reconocimiento fue muy baja: un 18,5%, frente al 40% de la media europea. Aunque la mayoría de solicitantes proceden de América Latina, destaca el aumento del 700% de solicitudes desde Malí (10.673 personas en 2024).
La situación se ha complicado con la entrada en vigor, el 20 de mayo, del nuevo Reglamento de Extranjería, que va afectar negativamente a miles de solicitantes de asilo que, en caso de respuesta negativa, les va a penalizar de manera clara y cruel, pues los dejará en situación de irregularidad.
Ante este panorama, las esperanzas están puestas en la revitalización por parte del gobierno de la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) para la regularización de personas migrantes, que esperemos tenga éxito. Para que esta prospere, la presión y la movilización de la sociedad civil será clave.
20J23 Espacios de Refugio por la Diversidad

"Uno de los mayores portentos del ser humano es el reconocimiento de la diversidad como rasgo irrenunciable, así como el desarrollo de mecanismos y dispositivos para defender esta diversidad y su progreso en aras de alcanzar la felicidad y la convivencia entre los habitantes de nuestro planeta." Con esta reflexión impulsamos nuestra campaña "Espacios de Refugio por la Diversidad", acercándo la realidad en la que se encuentran muchas personas LGTBI que se ven obligadas a huir de sus lugares de origen ya que sufren graves consecuencias por el simple hecho de ser quienes son y sentir lo que sienten.
Ese año, hemos realizado sesiones de sensibilización en institutos de educación secundaria que han sido dinamizadas por voluntarias del área de migraciones de nuestra organización. En el IES Azahar, en Sevilla, hemos intervenido con 42 chicos y chicas de 3º de la ESO. En el IES La Granja, en Jerez de la Frontera, han participado 22 alumnos y alumnas de 1º de bachillerato. Además, hemos realizado la sesión formativa en nuestro Espacio Educativo Intercultural de Granada en el que han participado 10 jóvenes y 7 personas voluntarias.
Por otro lado, hemos tenido el placer de compartir esta propuesta en actividades públicas. En Sevilla, hemos compartido la campaña en un acto que hemos realizado en colaboración con el equipo de feminismo con motivo del Día del Orgullo (28 de junio). En Granada, hemos participado en la iniciativa impulsada por la REDGRA con motivo del Día de las Personas Refugiadas (20 de junio) ubicando, en el campamento simulado que se proponía, una tienda de campaña centrada en la problemática de la población refugiada LGTBI.
De este modo, seguimos sumando "Espacios de Refugio por la Diversidad" a esta gran red que llevamos creando desde hace ya varios años en Andalucía.









Consulta todos los materiales socioeducativos de la campaña:
20J ¡Vías legales y seguras, ya!
20-junio-2019
En los últimos 8 años, las peticiones de protección internacional en España se han multiplicado por 20, pasando de 2.588 en 2012 a 54.065 en 2018. No hay perspectivas de que estas cifras vayan a disminuir de forma considerable sino todo lo contrario. Son personas que viajan solas o en familia, que huyen de conflictos que se alargan, de la inestabilidad política y de la violencia, de la persecución por motivos de género o diversidad sexual, de la violación continuada de sus derechos humanos y también, cada vez más, desplazadas por los efectos del cambio climático.
Personas que buscan refugio en países europeos como España
donde poder iniciar una nueva vida sin temor y que no dudan en arriesgar su
vida para conseguirlo. Sigue siendo sobrecogedor que el Mediterráneo se haya
convertido en la frontera con más muertes del mundo. La ONU calcula que en lo que
va de 2019 más de 540 personas han muerto intentando llegar a las costas de
Europa. Desde 2014 la cifra supera las 17.800 personas que han perdido la vida
o han desaparecido intentando cruzar el Mediterráneo. Cifras insoportables que
requieren de una respuesta urgente y coordinada.
Evitar
que siga aumentando esta cifra de la vergüenza debe ser una prioridad para la
Unión Europea. Tenemos el deber legal de garantizar la acogida en nuestros
Estados a las personas que huyen y buscan refugio, además de ser una exigencia
ética de nuestro sistema democrático.
Para
evitar estas tragedias se debe optar por políticas migratorias que antepongan
el respeto a los derechos humanos, dentro y fuera de nuestras fronteras. Por
ello, desde acciónenred Andalucía creemos
fundamental en este día insistir en las siguientes exigencias a nuestro
gobierno y a la Unión Europea:
¡Vías
legales y seguras ya! que faciliten la solicitud de protección internacional.
Para ello, es fundamental:
• Permitir que las personas puedan solicitar asilo en embajadas y consulados en terceros países, sin verse en la necesidad de tener que arriesgar sus vidas tratando de llegar a Europa para solicitar asilo.
• Potenciar el programa de reasentamiento de manera que se haga un reparto más justo de personas refugiadas entre países de la Unión Europea.
• Facilitar la reagrupación familiar de las personas refugiadas que ya están en Europa y así poder traer a sus familias a vivir con ellas.
• Terminar con las prácticas de las devoluciones en caliente que vulneran el derecho a la solicitud de protección internacional de las personas devueltas.
• Establecer un sistema de desembarco en puertos seguros de las personas rescatadas en el mar que incluya un acuerdo justo de reubicación de estas personas entre los países de la Unión Europea de forma que se reparta el esfuerzo solidario.
• Dejar de criminalizar e impedir la
labor de las ONG que salvan vidas en el Mediterráneo.
Con
motivo del 20 de junio de 2019, Día de las Personas Refugiadas, desde acciónenred Andalucía insistimos en la
necesidad de articular una respuesta urgente y coordinada de todas las
instituciones a este gran drama humano que cumpla con la legalidad
internacional, que ponga el foco en los derechos humanos y construya una Europa
más democrática, humana y solidaria.



