Este 8M22 recuperamos las calles
10-marzo-2021
Este 8M, Día
Internacional de las Mujeres, hemos querido mostrar la historia de cuatro
mujeres como ejemplo de los muchos retos feministas que siguen pendientes y,
por supuesto, como ejemplo de mujeres luchadoras decididas a no conformarse con
injusticias como las que denuncian.
Estas mujeres
son un espejo en el que mirarnos y nos interpelan a defender un feminismo que
no deje a nadie atrás. Un feminismo que reconozca la diversidad de mujeres
existente, que defienda los derechos de todas y particularmente los de las más
olvidadas y excluidas. Un feminismo para todas, que haga de la nuestra una
mejor sociedad.
Para ello
hemos llevado a cabo la campaña “Feminismo para todas” (podéis verla aquí)
y hemos vuelto a ocupar el espacio público que la pandemia nos arrebató. Hemos estado
en Granada y Sevilla con la acción “Feminismo para todas” con la intención de
mostrar las cargas que estas mujeres tienen en su día a día y algunas reivindicaciones
y posibles soluciones para mejorar sus situaciones. Asimismo, hemos estado en
la Universidad de Almería con la Feria por la Igualdad por la que pasaron unas
500 personas para reflexionar de forma distendida sobre igualdad, sexualidad,
feminismo… Y, como todos los años, hemos participado en las manifestaciones que
han organizado los espacios unitarios.
Este año ha
supuesto un subidón de energía: hemos vuelto a las acciones de calle, a charlar
con la gente y a celebrar lo conseguido y reivindicar los retos pendientes rodeadas
de miles de personas. ¡Sigamos!
Os dejamos un breve vídeo resumen:
8M. FEMINISMO PARA TODAS

La pandemia ha aumentado las desigualdades sociales, que ya se venían agravando desde la crisis económica de 2008. Hay tres millones de personas pobres en España (con predominio de familias monomarentales y personas migrantes); la mitad de nuestros jóvenes están en paro y sigue habiendo sectores reiteradamente maltratados, como las empleadas del hogar, los colectivos jornaleros o las trabajadoras sexuales.
Os presentamos la historia de cuatro mujeres como ejemplo de los muchos retos feministas que siguen pendientes. Retos que afectan a los derechos, al reconocimiento y a los recursos socioeconómicos necesarios para poder vivir dignamente.

Nisrin y Judith son jóvenes. Puede ser que en el futuro formen parte de ese 41,4 % de personas jóvenes que no encuentran empleo y, por ser mujeres, lo tendrán peor. Concretamente Nisrin, por ser migrante, podrá ver reducidas todavía más sus ya angostas posibilidades de encontrar un trabajo, que puede llegar a ser tan precario como el del 45,4 % de mujeres de su edad. Nisrin, por adquirir la nacionalidad española, se ha librado del periplo de otras personas migrantes que, conviviendo en nuestros barrios desde hace años, viven con la amenaza de la expulsión al no poder renovar los permisos de residencia por estar en paro, tras encadenar un contrato temporal tras otro. Pero Nisrin no se ha librado de vivir en condiciones de exclusión (como viven el 28,5 % de la juventud y el 50,4 % de los hogares con migrantes), lo que puede suponer el desahucio inminente de su vivienda.
Por ello, insistimos que la formación y el empleo juvenil deben ser una prioridad inaplazable. Y lo debe ser también la atención a la pobreza y la exclusión social, que incluya la regularización de migrantes que llevan años viviendo aquí, cuidando a nuestras personas mayores o trabajando en otros empleos esenciales.

Judith es transexual. Le ha costado mucho llegar hasta aquí y poder vivirse libremente como mujer. Ha sido «la rarita» del instituto. Ha sido señalada, ha padecido acoso escolar, se ha sentido sola. Se le ha robado el disfrute de su adolescencia. Los niveles de malestar, depresiones e incluso autolesiones entre las personas jóvenes están aumentando. También las agresiones homófobas y sexistas y, en ambos casos, la orientación sexual y la identidad y expresión de género son factores de especial vulnerabilidad.
Judith hoy se siente bien y tiene la determinación de seguir luchando para el logro de retos que compartimos, como que la transexualidad deje de considerarse una patología y se afronte como la realidad social, cultural y política que es. De entrada, es esencial impartir una educación sexual que integre la diversidad sexual y de género en todas las etapas educativas y lograr el reconocimiento y los derechos de todas las personas.

Ninfa es trabajadora sexual y empleada de hogar. A pesar de ello, sus ingresos económicos no le alcanzan para vivir. Los suyos son dos de los empleos más precarios y que han salido peor parados de la pandemia, ya que no han tenido ingresos por no poder trabajar o, como ha sucedido con muchas empleadas del hogar, por haber sido despedidas. Tampoco los ERTE han aliviado su difícil situación: en el caso de las empleadas del hogar, porque frecuentemente trabajan sin contrato por conveniencia de las personas empleadoras y, en el de las trabajadoras sexuales, ni siquiera cuentan con el reconocimiento como trabajadoras, por lo que no podrían cumplir los requisitos. Ninfa, como tantas otras prostitutas, tampoco ha tenido derecho a percibir el IMV.
Apoyamos a las empleadas de hogar en su ya larga lucha reclamando derechos tan básicos como la baja por enfermedad o la jubilación. Los mismos derechos que reclaman las trabajadoras sexuales, además del reconocimiento como trabajadoras y la erradicación del estigma que las machaca a ellas, a sus familias y su entorno.

Irene trabaja en una ONG y es madre de dos peques. Ella y su pareja hacen un buen equipo, con amistades que les echan una mano, pero la conciliación se le hace cuesta arriba porque sus familiares viven lejos. La pandemia ha evidenciado lo esencial que son los cuidados y, sin embargo, siguen considerándose un asunto privado y generalmente obligación de las mujeres, madres o hijas que necesitan y tienen derecho a ser cuidadas. Irene, como tantas otras cuidadoras, estira las horas del día y los escasos recursos socioeconómicos para una conciliación que resulta imposible.
Las medidas
que se van adoptando ni siquiera atinan a paliar este grave problema. Queremos
conciliar la vida, avanzar hacia otro modelo social donde el Estado y la
sociedad civil pongan los cuidados en el centro.
Estas cuatro mujeres son un espejo en el que mirarnos. Son luchadoras decididas a no conformarse con injusticias como las que denuncian y nos interpelan a defender un feminismo que no deje a nadie atrás. Un feminismo que reconozca la diversidad de mujeres existente, que defienda los derechos de todas y particularmente los de las más olvidadas y excluidas. Un feminismo para todas, que haga de la nuestra una mejor sociedad.
Folleto para descargar:
Vídeo de la campaña:
NUESTRA ACTIVIDAD POR EL 8M



Ni Ley Mordaza, ni mordaza maquillada
11-febrero-2022
La Ley Mordaza se ha empleado de manera recurrente desde su aprobación en 2015 para desmovilizar a organizaciones, activistas, periodistas y ciudadanía en general que se moviliza en la defensa de los derechos humanos.
Dentro de muy poco se va a reformar la Ley de Seguridad Ciudadana, pero tal y como se ha planteado la reforma, la protesta seguirá amordazada. El acuerdo de gobierno para la reforma de la ley ha llegado con bastantes años de retraso, pero lo que es peor, no eliminará los elementos más lesivos para los derechos humanos, siendo un maquillaje a la Ley Mordaza.
Con la actual propuesta de reforma la Ley de Seguridad Ciudadana seguirá suponiendo una mordaza frente a la protesta pacífica. El derecho a la protesta pacífica y la libertad de expresión seguirían gravemente amenazados al no modificar en profundidad o eliminar los artículos que de manera recurrente han afectado gravemente al ejercicio de estos derechos.
Desde la aprobación de la Ley en 2015 hasta diciembre 2019, se impusieron cerca de 140.000 sanciones en base únicamente a dos artículos: resistencia, desobediencia o negativa a identificarse" (36.6) y "faltas de respeto a la autoridad" (37.4), suponiendo el 70% del total de sanciones impuestas en materia de seguridad ciudadana. Ninguno de estos artículos es abordado por el acuerdo de reforma. La propuesta de reforma tampoco plantea eliminar el artículo relativo a la “difusión de imágenes” de actuaciones policiales (36.23). Las actuaciones policiales deben poder ser documentadas tanto por periodistas como por la ciudadanía en general.
La propuesta de reforma no reduce los amplios poderes discrecionales de las fuerzas y cuerpos de seguridad, ni establece adecuados mecanismos de control y rendición de cuentas, dejando la puerta abierta a actuaciones arbitrarias. Tampoco se prohíbe el uso de pelotas de goma. Ni plantea eliminar el artículo 36.11, cuya aplicación supone que las mujeres que ejercen voluntariamente el trabajo sexual y las víctimas de trata se vean obligadas a ejercer la prostitución en lugares aislados, expuestas a mayores peligros de abusos. Ni plantea eliminar la aparente cobertura legal dada por la ley a las conocidas como devoluciones en caliente.
Por supuesto que no nos vamos a quedar calladas y nos vamos a movilizar. Por ello estamos impulsando movilizaciones para el 13 de febrero en todo el Estado español. Poco después se llegará a un acuerdo y vamos a empujar para que el resultado de la reforma sea una nueva ley que garantice el ejercicio de nuestros derechos y libertades. El reto es enorme, pero estamos convencidas de que si nos unimos, ¡podemos lograrlo!
Tenemos muchos motivos para salir a la calle a exigir que no queremos ninguna mordaza que vulnere nuestros derechos y libertades. Hagamos que el 13 de febrero seamos miles en las calles dejando claro que queremos acabar de una vez por todas con las mordazas.
Es el momento, es nuestro momento. Participa e impulsa las movilizaciones.
¡Defendamos nuestros derechos ejerciéndolos!
¡#DESAMORDÁZATE!



