28J Orgullo Bollo

Hubo un tiempo en que las mujeres no tenían sexualidad. Al menos, no según la ley, ni la medicina, ni la moral de la época.

Durante la dictadura de Franco, la única «misión» sexual reconocida a las mujeres era reproducir y satisfacer al varón. Tan invisibles eran que ni siquiera aparecían en la Ley de Peligrosidad Social que perseguía a los homosexuales. Aunque a las lesbianas se las encerraba igualmente (en psiquiátricos o conventos), pero ni se las nombraba.

En ese contexto, afirmar el lesbianismo fue un terremoto. Demostró que las mujeres sí tenian deseo (y que incluso disfrutaban sin varón de por medio), separó sexualidad de reproducción y puso en cuestión que el matrimonio heterosexual con hijos fuera el único modelo de familia posible. Una amenaza directa a uno de los pilares de la dictadura franquista.

Hoy seguimos reivindicando esa memoria que es presente. El lesbianismo sigue siendo una expresión sexual ignorada, incluso dentro de la representación de «lo gay», pensada casi siempre en masculino.

Para reivindicarlo, este año nuestra campaña se articula bajo el lema «Orgullo Bollo», un orgullo con historia, con memoria y con reconocimiento a todas las que nos precedieron y con determinación, energía y esperanza por los logros pendientes que, en algún momento, también serán presente.

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