EDITORIAL: Elecciones andaluzas, novedades de una realidad continuista

La cita electoral andaluza, celebrada el pasado domingo 17 de mayo, se ha saldado con algunas novedades que merecen la pena ser tenidas en cuenta y que se sintetizan en el siguiente esquema, que recoge los principales datos y tendencias:

Más allá de estos datos, la pregunta clave es ¿qué factores explican estos resultados y qué tendencias apuntan para el futuro inmediato?

En referencia a la derecha, el balance es muy favorable. Si bien el Partido Popular no ha obtenido los 55 escaños que le dan la mayoría absoluta, ha aumentado sus votos y consolida su presencia siendo la candidatura ganadora en todas las provincias. Sin embargo, esto no impide que se vea abocado a llegar a acuerdos con Vox, partido que espera tomarse la revancha con Moreno Bonilla por su insistencia en “evitar el lío” y garantizar la estabilidad y la moderación. En todo caso, el paradigma del andalucismo estable y moderado mantiene su vigencia como estandarte de los populares para reforzar la gobernanza y el enfrentamiento con el gobierno central mediante el repetido argumento sobre la exigencia de “un trato no discriminatorio” a un territorio importante.

Vox situaba su objetivo en alcanzar el 20% de los votos, y lograr así una importante presencia en el parlamento andaluz, además de reforzarse como alternativa al PP y como fuerza política clave en el devenir político de cara a las elecciones generales. Centrado en el lema de la prioridad nacional frente a la inmigración, y en negar el cambio climático, sus resultados deben ser motivo de preocupación, ya que obedecen en gran parte a la aceptación de sus postulados contra la inmigración, tal y como lo demuestra el hecho de ser segunda fuerza en Almería y otras localidades andaluzas (Algeciras…) con una tasa de población inmigrante importante.

Respecto a la izquierda, el PSOE, con una candidata que, a pesar de su experiencia y reconocimiento, ha llegado a última hora y con un partido dividido y sin entusiasmo, ha apostado por los servicios públicos que, si bien ponen en cuestión la gestión del PP, tiene una debilidad en su propia actuación como consejera de sanidad al abrir la vía de la privatización. Esto, junto al acuerdo con ERC para la financiación autonómica, lo cual es utilizado como agravio para Andalucía por la derecha, ha sido un talón de Aquiles para la candidatura socialista. Han aumentado en votos, se han mantenido en algunas provincias, pero su distancia respecto al PP invita a una profunda reflexión interna para acometer el futuro más próximo.

Por Andalucía también se ha volcado en los servicios públicos (sanidad, educación, atención a mayores, etc.) con un candidato que ha insistido en reforzar la idea de la unidad de la izquierda con una candidatura que se forjó a última hora y con discrepancias públicas entre las fuerzas participantes. Además, la vinculación con el gobierno de coalición para destacar los logros obtenidos ha podido tener un efecto contrario al deseado. Su pérdida de más de 20.000 votos y haber alcanzado el grupo parlamentario a duras penas, indica déficits importantes para el proyecto de unidad de las izquierdas a la izquierda del PSOE, tanto a nivel autonómico como estatal. 

Adelante Andalucía ha sido la gran sorpresa de estas elecciones. Cerca del medio millón de votos, lo que suponen 230.000 más que en la anterior convocatoria electoral, parece haber sido un factor decisivo de ese ascenso. El aumento de la participación ha inclinado los restos del cómputo a su favor, logrando romper la tendencia a que sean los partidos mayoritarios quienes se beneficien de ello. Tanto la imagen de sus componentes, con un candidato joven, enérgico, crítico y propositivo ante las derechas, reivindicando una izquierda alegre, que apela a las emociones, y con una campaña defensora de la soberanía andaluza como seña de identidad para la gente trabajadora frente al andalucismo moderado del PP, han contribuido a esta sorpresa. A ello se suma un buen manejo de las redes, el apoyo a diversos colectivos sociales en sus luchas y denuncias, destacando la atención sanitaria o la dependencia, entre otros. El resultado, inesperado para esta candidatura, plantea algunos interrogantes. De una parte, su continuidad para consolidarse como fuerza alternativa. Su reafirmación de ir en solitario, de ser una nueva izquierda, sin dependencias externas, no contribuye a la confluencia con Por Andalucía. De otra, se refuerza el protagonismo de los partidos de ámbito territorial y soberanistas y con ello la posibilidad de un proyecto de alianzas de cara a unas elecciones generales (opción de Rufián) en detrimento de opciones de ámbito estatal, lo que dificulta la confluencia entre las izquierdas a nivel estatal.

Como colofón, el balance de estas elecciones andaluzas indica que las derechas se asientan en nuestra tierra, a pesar de esos destellos por parte de la izquierda, lo cual requiere un análisis más profundo para conocer cómo se ha distribuido el voto entre los diversos grupos sociales de las provincias andaluzas. Esto se suma a los resultados favorables en la cadena de elecciones autonómicas realizadas previamente, donde destaca la dependencia del PP con Vox al asumir buena parte de sus postulados.

El panorama político y social se presenta sombrío, a nivel internacional y en el marco estatal, dado el auge de las derechas en todo el hemisferio occidental, con EE.UU e Israel a la cabeza y el auge de ideas negacionistas y de fundamentalismos religiosos, entre otros. A ello se suma la brutal ofensiva por parte de la derecha española en todos los frentes: fuerzas políticas, judicatura, gran empresariado, policía y guardia civil, medios de comunicación y redes sociales.

La necesidad de redoblar los esfuerzos y la reflexión para poder avanzar en el logro de una sociedad andaluza más igualitaria y solidaria es una tarea compleja que requiere indagar sobre la realidad social de nuestra tierra. Afrontar este reto exige una mirada transversal, capaz de reconstruir consensos sociales amplios y consolidar los avances sociales, políticos y culturales logrados. También con una actitud crítica y propositiva para seguir alentando los avances hacia un modelo social más justo para Andalucía.

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