Gaza nos pone a prueba: cuando mirar duele, actuar es un deber

El horror se ha instalado en Gaza. Desde el 7 de octubre de 2023, el Estado de Israel ha desencadenado una ofensiva militar de una crueldad y devastación sin precedentes en la Franja. A día de hoy, la cifra de personas asesinadas supera las 50.000, la mayoría civiles. De ellas, más de 17.000 son niños y niñas. Se calcula que más de dos millones de personas han sido desplazadas forzosamente. Hospitales, escuelas, centros de refugio, instalaciones humanitarias e incluso convoyes de ayuda son objeto sistemático de ataques. A ello se suma la instrumentalización del hambre como arma de guerra, con un reparto de la ayuda humanitaria escaso, arbitrario y humillante, que agrava aún más la situación de una población exhausta y sitiada. Una sucesión de hechos que evidencia la grave y sistemática violación del derecho internacional humanitario.

La comunidad internacional asiste, con pasividad o indignación, a un crimen que ya ha sido calificado por organismos internacionales y juristas como un genocidio en curso. Mientras tanto, la Unión Europea, lejos de actuar con la firmeza que exige la situación, continúa aferrada a una retórica vacía que evita llamar a las cosas por su nombre, sin intervenir de forma contundente sobre los intereses del Estado de Israel y bloqueando, incluso, las iniciativas mínimas de presión.

Existen muchas más medidas que se podrían poner en marcha para pasar de las meras declaraciones a acciones que busquen detener esta espiral de violencia. Por ejemplo, exigir el cumplimiento del dictamen emitido por la Corte Internacional de Justicia del mes de julio de 2024, lo que implicaría impedir relaciones comerciales y de inversión (incluidas la venta de armas o transacciones empresariales) que faciliten o sostengan la ocupación israelí. Igualmente, urge el cumplimiento de la Convención sobre Genocidio, que obliga a los Estados firmantes, entre ellos los miembros de la UE, a prevenir y sancionar el genocidio. Todo ello debería ir acompañado de la suspensión de las relaciones diplomáticas, económicas y armamentísticas con Israel. 

Además, asistimos a una creciente escalada militar en toda la región, con ataques de Israel en Líbano, Siria o incluso en Irán, que cuentan con el apoyo e intervención directa de Estados Unidos. Esta deriva belicista, alimentada por la lógica del castigo colectivo, la ocupación y el uso desproporcionado de la fuerza, amenaza con extender aún más la violencia y la inestabilidad en Oriente Medio. Y todo ello, con una preocupante falta de control democrático y sin que los organismos internacionales ejerzan una labor efectiva de contención o rendición de cuentas.

El doble rasero con el que se miden las violaciones de derechos humanos pone en cuestión el compromiso real de las instituciones europeas con la justicia y la legalidad internacional. No puede haber paz ni seguridad duraderas sin justicia, sin respeto a los derechos del pueblo palestino, sin poner fin a más de 75 años de ocupación, apartheid, expolio y violencia estructural.

En este contexto, no podemos permitir que la normalización del horror nos paralice. La sociedad civil, las organizaciones de derechos humanos, los movimientos sociales y millones de personas en todo el mundo están alzando la voz para exigir el fin inmediato del genocidio, el alto el fuego permanente, la entrada de ayuda humanitaria sin restricciones y la rendición de cuentas por los crímenes cometidos.

Desde acciónenred Andalucía nos sumamos a estas demandas y llamamos a seguir movilizándonos. Necesitamos redoblar la presión social para que nuestros gobiernos rompan su complicidad y actúen en defensa de la vida, los derechos humanos y la legalidad internacional. Hoy más que nunca, necesitamos mirar de frente la injusticia y actuar para detenerla. 

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