EDITORIAL: Búsqueda del bien común frente a los efectos de la pandemia
06 julio 20
Hace más de tres meses del inicio del confinamiento. En este tiempo
han pasado demasiadas cosas. Desde la llamada “gripe española”
no se producía una pandemia con esta intensidad y extensión,
originando una crisis sanitaria difícil de olvidar. La pandemia ha
parado el mundo, está teniendo un elevado impacto y está generando
una crisis económica cuyos efectos aún hoy son difíciles de
calcular en cuanto a gravedad y que anuncia una crisis social en
términos de desempleo, pobreza y bienestar.
España ha sido uno de los países europeos más afectado por el
coronavirus, tanto por el número de personas fallecidas e infectadas
como por el colapso sanitario. Las heridas, angustias
y miedos generados por lo vivido
serán difícil de sanar, sobre todo para
las personas que han perdido a sus seres queridos sin poder
despedirse de ellos y para el personal
sanitario, al que nunca acabaremos de reconocer su valía y
descomunal esfuerzo. Igualmente, hay que reconocer el comportamiento
ejemplar de la mayoría de la ciudadanía, así como las múltiples
iniciativas de solidaridad.
Al final del desconfinamiento, y pasado lo peor de la pandemia,
podemos mirar atrás y analizar lo ocurrido con el propósito de
extraer algunas enseñanzas, entre otras razones, para prepararnos
mejor ante una posible segunda oleada del virus. Podemos decir que
todos los gobiernos reaccionaron más o menos tarde,
seguramente debido a lo inédito de la situación, a pesar de las
advertencias científicas sobre este riesgo. Es probable que muchas
de las decisiones improvisadas, cortoplacistas y, en algunos casos,
erróneas tengan que ver con la falta de
conocimiento sobre cómo proceder ante el virus, la dificultad de
trasladar las evidencias científicas del momento a decisiones
políticas y la debilidad de nuestro sistema sanitario, resultado de
unos años de intenso recorte de las inversiones en salud. A esto
habría que añadir las carencias detectadas en nuestro sistema
autonómico, como la falta de coordinación en la toma de decisiones,
que están detrás de algunas de las críticas al gobierno por parte
de los responsables de las CCAA. A pesar de ello, aceptar que hay
países que han estado mejor preparados que otros para combatir la
pandemia y que la han gestionado mejor formaría
parte de un debate razonable en el espacio público, que
serviría para revisar lo que hemos hecho y mejorarlo.
Sin embargo, esta mirada retrospectiva no puede obviar que la
situación obligaba al gobierno a tomar decisiones complejas en las
que era difícil compatibilizar las diferentes perspectivas sobre un
mismo asunto, las distintas consideraciones contradictorias en muchos
casos, los intereses encontrados…
y que, en la mayoría de los casos, las decisiones en entornos de
complejidad son trágicas (asunto de la UCI/respiradores, dilema
entre salud y economía…). No obstante, todo ello no exime de la
obligación de tratar de acertar con lo que es mejor en cada caso. La
exigencia de responsabilidades ha de tener siempre en cuenta estas
tensiones y quienes deciden tienen la responsabilidad de mejorar los
procedimientos de la decisión.
Casi
desde el principio, la derecha y extrema derecha han puesto en marcha
un tipo de crítica que sólo buscaba la polarización y el rédito
político. En sus críticas al gobierno, se han guiado por dos
principios ajenos a tratar de buscar soluciones frente a la pandemia:
uno, la supuesta ilegitimidad de este gobierno, que vienen planteando
desde el mismo momento de su formación, y otro, una crítica cuyo
objetivo es buscar culpables de lo que está ocurriendo, como si la
pandemia fuera un castigo y no una enfermedad. La estrategia de la
derecha responde al objetivo de
desgastar y trasformar la crisis sanitaria, primero, y económica,
después, en una crisis política que acabe con el gobierno y le
obligue a convocar elecciones al no poder aprobar los presupuestos.
Descalificar en bloque la gestión del gobierno es su obsesión. Esta
táctica se va haciendo cada vez más insoportable y cuenta con la
complicidad de determinados sectores de la judicatura y de la Guardia
Civil, por no nombrar a determinados medios de comunicación.
Paradójicamente, el ruido va creciendo a la par que el PP pierde
aliados.
Desde muy pronto, la derecha
ha intentado trasladar a la
ciudadanía este discurso para que desconfíen de lo que hace el
gobierno. Para que los miedos, incertidumbres y malestares se
transformen en indignación contra el gobierno. Ha intentado desde el
inicio que la polarización política se traduzca en polarización
social. En vez de fomentar la cooperación ha buscado el
enfrentamiento y la división. Es verdad que los insultos, el
linchamiento social y la manipulación relacionada con las
restricciones de determinados derechos derivadas del estado de alarma
no son del agrado de una mayoría social. Sin embargo, en situaciones
de incertidumbre y caos, los bulos y las fake
news pueden fomentar esas actitudes y
la polarización al servicio de posiciones poco democráticas.
Toca ahora, tras la
destrucción provocada por el coronavirus, reconstruir. A diferencia
de lo que ocurrió en 2008, tanto Europa como el gobierno español
han tomado medidas para paliar los efectos inmediatos: ERTE, IMV,
ayudas a autónomos y empresas, al alquiler, a las hipotecas, pagos
de luz… forman parte del catálogo de iniciativas para que “nadie
quede atrás” y que los daños económicos se contengan. El papel
de la UE es determinante en este sentido, porque sin su ayuda no
podemos salir bien de esta situación. Por ello, la envergadura de
los fondos librados (más de tres billones de euros), con los cambios
políticos en la UE que esto implica, es una buena y esperanzadora
noticia.
Todos los pronósticos y
todos los índices apuntan que la crisis socioeconómica será muy
intensa en España, mayor que en el promedio de la zona euro. Los
responsables políticos tienen la ineludible obligación de abordar
nuestros problemas estructurales, que la pandemia ha acentuado. Entre
estos problemas destacan los relacionados con la desigualdad, la
conciliación, los problemas del mercado de trabajo, nuestra
debilidad industrial y excesiva dependencia del turismo… además
del problema de la corrupción y las necesarias reformas
institucionales.
Nos sumamos a otras muchas
voces que piden que recuperación económica, justicia social y
transición ecológica vayan de la mano. Como dice el
vicepresidente de la Comisión Europea, Frans Timmermans: "Sería
un gran error invertir dinero en la economía del siglo XX, porque se
perderá dentro de cinco o diez años. Si no hay sostenibilidad
ambiental no hay sostenibilidad económica o social”. Darnos
sentido como sociedad y abrirnos a nuevos futuros de crecimiento
sostenible y equidad debería ser el objetivo.
Por todo ello, es
fundamental un gran acuerdo para la reconstrucción entre todos los
actores políticos, económicos y sociales. El esfuerzo continuo
durante un tiempo largo para salir de la crisis va a requerir de
mucha colaboración y cooperación. Será fundamental poner por
delante los bienes comunes (salud, educación…) y la cohesión
social (bienestar, igualdad, diálogo, participación…), no solo
para que nadie se quede atrás, sino también para que la democracia
no salga erosionada y no aumente la desafección política.
Voluntariado ¿digital?
03 julio 20
Hace
algo más de medio año, “pensar” en el voluntariado dentro del
marco de lo digital, y más concretamente, en el que participa y hace
posible nuestros proyectos, era algo más bien impensable.
La
adaptación a la nueva situación de confinamiento tras la
declaración del estado de alarma ha supuesto un verdadero reto,
donde la manera de relacionarnos y dar cabida a lo que hasta la fecha
desarrollábamos pasaba por franquear el muro invisible de lo
digital. Concretamente en torno a los proyectos que se desarrollan en
el área de feminismo y el área de migraciones, interculturalidad y
refugio.
Desde
el área de feminismo hemos generado un aula virtual de voluntariado
de ámbito andaluz que nos ha permitido dar continuidad a la
formación así como coordinar las campañas digitales que hemos
promovido estos meses.
Por
su parte, desde el área de migraciones, interculturalidad y refugio,
las clases de refuerzo escolar al alumnado de primaria y secundaria
han continuado telemáticamente. Las actividades de ocio
presenciales dirigidas al alumnado se han suspendido excepto una
convivencia final al aire libre ya en el contexto de “la nueva
normalidad” y han ido activándose algunas iniciativas lúdicas
telemáticas (retos, juegos, elaboración de una campaña
audiovisual, etc.). Hemos afrontado los retos que se presentaban ante
las dificultades de conexión de parte del alumnado, del acceso de
dispositivos suficientes en las familias así como de las destrezas
digitales de todo el equipo y de las necesarias adaptaciones
pedagógicas que ha requerido este nuevo contexto para las personas
implicadas (atención emocional, transformaciones en la gestión del
tiempo, los cambios socioeconómicos sufridos, etc).
En
definitiva, hemos logrado sostener y cuidar a los equipos de
voluntariado y al alumnado y dar continuidad a los proyectos al
tiempo que hemos ido desarrollando destrezas digitales.
Fin de curso del Espacio socio-educativo de jóvenes hijos e hijas de personas migrantes y refugiadas
1 julio 2020
Un
año más cerramos nuestro Espacio
socio-educativo de jóvenes hijos e hijas de personas migrantes y
refugiadas.
En
este trimestre nuestras clases han continuado de forma telemática,
realizando un seguimiento de tutorización individualizada.
Prestando especial atención en ser un apoyo emocional para nuestros
jóvenes, así como, ofreciendo orientación a sus familias.
Gracias
al voluntariado que ha realizado un enorme esfuerzo con cariño y
dedicación para continuar con el proyecto durante el confinamiento.
A las familias por el apoyo y la buena valoración de nuestro
espacio. Y especialmente al alumnado por su empeño
para sacar el curso adelante en esta situación tan caótica.
Para
celebrar el fin de curso y el inicio de la “nueva normalidad”
decidimos que era hora de reencontrarnos y celebrar.
En
Granada se encontraron alumnado
y voluntariado
en un parque público el pasado 18 de junio, donde pasaron la tarde
realizando diferentes juegos. Aprovechando la cercanía con Día
mundial de las personas refugiadas, realizaron una pancarta para
participar en el vídeo realizado desde acciónenred con motivo de
dicha fecha.
En
Sevilla la
cita tuvo lugar,
también un parque público el día 23 de junio. Compartieron una
tarde de charla y merienda, para hacer balance del curso y conocer
los planes futuros.
Cogemos el verano con ganas después del duro trabajo. Pero también con la cabeza llena de ideas y planes para el próximo curso.








