Editorial: VOTAR PARA CONSTRUIR #YoVoto

En los próximos meses de abril y mayo se abre un nuevo ciclo electoral en el cual los ciudadanos elegiremos a nuestros representantes para el Congreso y el Senado en España, para el Parlamento de la Unión Europea y para las corporaciones de nuestros municipios. En algunas comunidades autónomas se elegirán también a los representantes autonómicos.

En acciónenred Andalucía tenemos como objetivo la transformación social hacia un horizonte de mayor justicia social y por eso consideramos fundamental en nuestra acción socio-política fomentar una apuesta decidida por los derechos humanos, una ciudadanía crítica e implicada, así como la lucha por la profundización de nuestra democracia, sus  valores, mecanismos y procedimientos.

De cara a estas elecciones, queremos animar a la participación electoral y consideramos que deben de ser tenidos en cuenta, a la hora de ejercer nuestro derecho al voto, los siguientes aspectos:

- Estas elecciones no son unas elecciones cualquiera desde un punto de vista global y europeo. Asistimos a una oleada de conservadurismo que está irrumpiendo en un contexto de crisis de representación política. En la Unión Europa se está produciendo una quiebra de confianza entre los estados miembros que está haciendo tambalear algunos de los principales pilares de su fundación, como la solidaridad y la cohesión social, lo que está facilitando que toda una serie de partidos de la familia de la extrema derecha estén alcanzando posiciones representativas relevantes en los ámbitos locales, regionales, nacionales y europeos.

Esta tendencia podría estar alertándonos de la existencia de una salida conservadora e involucionista como respuesta a la profunda crisis de representación que viven los países europeos tras la crisis económica y el tipo de medidas de austeridad decididas por los dirigentes políticos. En efecto, los representantes europeos, salvo excepciones, decidieron hacer recaer las consecuencias de la crisis sobre la mayoría de la población, erosionando así los regímenes de bienestar de los que disfrutábamos.

La incapacidad para llegar a acuerdos en materia del rescate y acogida de las personas migrantes y potenciales solicitantes de protección internacional que llegan a nuestras costas, la disparidad entre la orientación hacia una unión e interdependencia económica cada vez más profunda, la falta de avances en una unión política o fiscal que ponga en el centro de la vida política a las personas y sus problemas, entre otras cuestiones, allana el camino a mensajes populistas de la extrema derecha que llaman al repliegue nacional como forma afrontar problemas que afectan a Europa. Este repliegue nacional no se basa en una sana y necesaria aspiración de mayor protagonismo de la ciudadanía en las decisiones que les afectan, sino en explotar el miedo al “otro” (al de la nación distinta, a la persona extranjera, migrante, refugiada, al diferente).

- Éstas tampoco son unas elecciones cualesquiera en términos internos. En España nos encontramos con la posibilidad real de unos acuerdos post-electorales que lleven a un gobierno profundamente conservador Ello en un contexto en el que es la extrema derecha quién está logrando imponer su discurso y agenda política a los dos grandes partidos de la derecha, que han extremado y radicalizado sus posiciones.

En el caso de que se conformara un gobierno de estas características derechistas es previsible que se siga ahondando en políticas ya vividas con gobiernos recientes, caracterizadas por un menoscabo en derechos laborales y sindicales, una profundización en la desigualdad, un desmantelamiento progresivo de los pilares del Estado del Bienestar (educación, sanidad, servicios sociales) y concesiones en materia de igualdad entre hombres y mujeres o en el control de los flujos migratorios, que hacen peligrar los significativos avances que la sociedad española venía experimentado desde la instauración democrática de 1978.

- También nos preocupa, en este contexto de urgencia, la falta de acuerdo entre las fuerzas progresistas para priorizar el interés general de la ciudadanía. Las fuerzas de izquierda de este país debieran actuar con una mayor responsabilidad, animar e ilusionar a la población demostrando no sólo que es posible una nueva forma de hacer política sino llevarla a la práctica, formando gobiernos cuyas políticas sociales se plasmen en certezas y mejoras para la vida de las personas.

Por todo ello, desde Acciónenred Andalucía queremos hacer un llamamiento público para animar a votar en estas próximas elecciones.

Por responsabilidad cívica y respetando todas las opciones (desde el no votar, a votar el partido que cada uno considere puede representar mejor sus intereses), creemos que en estas elecciones estamos ante la posibilidad real de un retroceso en derechos y libertades fundamentales en nuestra sociedad. Queremos que este voto no sea producto del miedo o la preocupación de lo que pudiera pasar si llega a gobernar la derecha sino que sea un voto propositivo y crítico, para construir una sociedad cada vez mejor. Creemos que el sentido del VOTO debe dirigirse hacia aquellos partidos progresistas que defiendan en sus programas propuestas destinadas no a recortar derechos sino a ampliarlos, no a crispar y enfrentar a los españoles sino a fomentar el diálogo, respetando la pluralidad y diversidad del país, no a hablar de la patria agitando banderas, sino a defenderla con políticas sociales que permitan que todos, y no unos pocos, vivamos mejor.

Es España sabemos que una alta abstención favorece a la derecha, cuyo electorado suele movilizarse para el voto. Además, en tiempos de incertidumbre como en los que vivimos, las campañas electorales deciden en mayor medida el sentido del voto de amplios sectores.

Por ello, animamos a la movilización de un VOTO que permita avanzar hacia la defensa de  unas políticas que garanticen reivindicaciones tan elementales como la defensa de una Europa que ponga en el centro de sus políticas la solidaridad con las personas migrantes y refugiadas que arriesgan su vida en el mar, prioricen el acuerdo en torno a la defensa de los derechos humanos y tratados del mar en el rescate y acogida de personas susceptibles de ser potenciales solicitantes de protección internacional. Políticas que apuesten  por implementar y fortalecer un sistema de acogida de refugiados, digno, útil y suficiente y se comprometa con las recomendaciones del Pacto Mundial de las Migraciones para establecer flujos seguros y ordenados de migrantes. Unas políticas públicas que incidan en la necesidad de favorecer los procesos de integración de millones de personas de origen extranjero y de sus hijos que ya hoy son ciudadanos de la Unión Europea y, por lo tanto, aumenten el reconocimiento en derechos políticos para que puedan elegir a sus representantes.

Un voto responsable y comprometido con la lucha contra el cambio climático, que defienda políticas encaminadas a reducir el impacto de las emisiones contaminantes, apueste por las energías renovables y fomente el transporte público, entre otras medidas. Un proyecto que defienda políticas locales que promuevan ciudades más sostenibles y habitables en términos de transporte, vivienda, ocio, etc.

Consideramos fundamental apostar por políticas de justicia social que pongan freno a la desigualdad que en nuestra sociedad sigue aumentado. Es necesario implementar medidas encaminadas a favorecer la inclusión de aquellos sectores más empobrecidos, entre ellos la infancia y la adolescencia, así como los hogares monoparentales. Fortalecer los pilares del Estado del Bienestar desde la universalidad y la eficiencia de los servicios públicos y las medidas de protección social son los principales mecanismos cohesionadores de la sociedad. Garantizar un sistema público de pensiones así como políticas activas de empleo de calidad que favorezcan que miles de personas y sus familias salgan de los procesos de exclusión a la que se ven abocados por el tipo de empleos precarios que tienen.

Votamos por la defensa de políticas transversales que garanticen la igualdad en todos los ámbitos de la sociedad, también entre hombres y mujeres, priorizando medidas que garanticen los derechos laborales de las trabajadoras domésticas a la vez que pone fin a la brecha salarial. Políticas comprometidas con la erradicación de los asesinatos por violencia sexista, que potencien recursos y protección a las víctimas, y trabajen desde edades tempranas por la prevención y la educación sexual. Que apuesten por la conciliación entre la vida personal y la laboral, además de poner en el centro de la vida política y social el ámbito de los cuidados.

Por todo ello, el próximo 28 de abril VOTEMOS. Si no votas otros decidirán por ti. Y que los políticos sepan que el voto de los ciudadanos no es un cheque en blanco sino una exigencia; la de mejorar las condiciones de vida de las personas.

#YoVoto feminismo

#YoVoto por proteger nuestro planeta

#YoVoto por la convivencia intercultural

#YoVoto por lo público

#SiNoVotasOtrosDecidenPorTi

Abril 2019

acciónenred Andalucía


Editorial: Andalucía tras las elecciones del 2 de diciembre

El hecho más destacable tras las elecciones autonómicas andaluzas es que se ha configurado un nuevo bloque de alianzas entre los partidos conservadores (PP, Ciudadanos, VOX) que ha permitido, por primera vez en la historia de nuestra comunidad autónoma, la configuración de un gobierno de derechas en Andalucía.

En acciónenred Andalucía consideramos muy preocupante esta situación: los partidos que hoy sustentan el gobierno andaluz hacen del adelgazamiento del sistema de bienestar, de la intolerancia, la exclusión y el retroceso en las libertades y derechos el núcleo central de su propuesta política. Las perniciosas consecuencias sociales de esto son imprevisibles. Por ello, consideramos imprescindible abrir un período de reflexión para explicarnos cómo ha acontecido tal giro en nuestro autogobierno y qué tipo de alternativas pueden proponerse.

Avanzando algunas ideas, creemos que en un primer análisis es necesario llamar la atención sobre tres fenómenos que han permitido la situación actual: la pérdida de apoyo electoral a los partidos de la izquierda, el incremento de la abstención y el aumento del voto a las opciones de derechas.

Así, si comparamos con los resultados de las elecciones autonómicas de 2015, los partidos progresistas han perdido cerca de 700.000 votos (más de 400.000 el PSOE y unos 280.000 la suma de Podemos, Izquierda Unida y otros partidos menores). Este fenómeno está relacionado con factores múltiples. Pueden destacarse, en el caso del PSOE,  su desgaste tras 36 años en el poder, sus gravísimos casos de corrupción, las poco ejemplares y nada edificantes luchas internas de poder y el caciquismo de la actual dirección andaluza, que sigue aferrada al sillón derrota tras derrota. En el caso de Adelante Andalucía las causas son también variadas. Parece evidente que la confluencia entre IU y Podemos no está aportando los resultados que se esperaban, que Podemos está acusando un serio desgaste desde su aparición en 2014 y que los problemas internos de este partido no han sido un gran aliciente para la movilización del voto progresista. Probablemente,la incapacidad de estos partidos en el año 2015 para formar gobierno en Andalucía y la decisión de Susana Díaz de apoyarse en la derecha (Ciudadanos) han pasado factura en términos de apoyo popular electoral. Entonces se perdió una oportunidad para hacer las cosas de otra manera. En 2015 las izquierdas podían sumar 67 diputados frente a los 42 que sumaban las derechas. En 2018 se ha invertido la situación (las derechas suman 59 escaños, las izquierdas 50). En nuestra opinión, los partidos políticos de izquierdas debieran reflexionar seriamente sobre su incapacidad manifiesta para llegar a acuerdos que permitan la configuración de gobiernos que ayuden a nuestra sociedad a afrontar sus graves problemas y a contrarrestar las alternativas reactivas de la derecha.

Junto a todo esto, parece también claro que la abstención ha jugado un papel significativo. La participación electoral ha sido la segunda más baja en la historia de las elecciones autonómicas; casi 42 de cada 100 andaluces han preferido no votar en estas elecciones. Se han abstenido 2.602.546 millones de andaluces, en torno al 41,35%; unos 400.000 mil más que en 2015. Además, se ha registrado el doble de papeletas nulas que en 2015 (de 41.000 a 81.000), hecho que probablemente esté conectado con la creciente desafección política. Esta abstención ha tenido principalmente dos consecuencias: ha afectado principalmente a los partidos de izquierda (la abstención refleja en gran parte la desmovilización del voto de la izquierda) y ha revalorizado el voto a la derecha (por las características de nuestro sistema electoral, partidos como VOX han necesitado menos votos para conseguir escaños en determinadas circunscripciones).

El tercer hecho preocupante al que nos referíamos, junto a la pérdida de apoyo electoral a la izquierda y el crecimiento de la abstención, es el ascenso del apoyo a la derecha. Aunque el Partido Popular acusa una seria bajada en votos con respecto a 2015, la suma de PP, Ciudadanos y Vox es de más de 1,8 millones, un récord histórico para las derechas en Andalucía, cuyo tope estaba en los 1,7 millones que obtuvo el PP en 2008. El porcentaje de voto a la derecha es también el mejor obtenido en unas autonómicas en Andalucía (un 49,94%). Es decir, la suma de las derechas saca su mejor resultado tanto en votos como en porcentaje en todas las elecciones andaluzas. El voto de la derecha se ha movilizado en Andalucía. De hecho, sólo dos partidos han mejorado con respecto a 2015: Ciudadanos y VOX.

Ni que decir tiene que, independientemente de la responsabilidad de los partidos, la propia ciudadanía es también responsable de aquello que vota o no vota, y de su decisión de votar o no votar (ambas actitudes legítimas) en un tiempo de incertidumbre como el que vivimos. En la conjunción de nuestra propia responsabilidad como sujetos políticos y la de aquellos que dicen representarnos están las claves que explican el resultado electoral.

Creemos que lo sucedido en Andalucía refleja algunas problemáticas que afectan de manera general a toda España. Entre ellas es necesario destacar en este momento al menos las siguientes: la situación de crisis de representación política que vive el país, el enquistamiento del conflicto entre el gobierno español y las fuerzas soberanistas catalanas, y la activación de un discurso que pretende erosionar consensos sociales en materias sociales clave como la inmigración y la igualdad de género.

Así, por un lado,  nos encontramos con lo que podría concebirse como una profunda crisis de representación política que afecta a los sistemas de partidos en toda Europa. Ésta hunde sus raíces en el profundo desprestigio de los partidos políticos tradicionales. Este hecho es de larga data y se ha incrementado como resultado de la decisión de las élites políticas tradicionales europeas de aplicar medidas de austeridad como mecanismo para afrontar la crisis económica. Amplios sectores de la población se han sentido abandonados por los partidos políticos. En este contexto, han surgido nuevas opciones políticas, algunas progresistas, otras conservadoras, que pugnan con los partidos tradicionales por ofrecer alternativas. Andalucía no es ajena a esta realidad internacional.

Por otro lado, es necesario reflexionar también sobre los efectos perniciosos del permanente conflicto territorial e identitario que se vive en España con respecto a Cataluña. Es razonable inferir que el enquistamiento de este conflicto, y la incapacidad mostrada por las fuerzas políticas para llegar a acuerdos, ha activado pulsiones conservadoras de carácter nacionalista en determinados espacios del electorado.

En nuestra opinión, las fuerzas políticas nacionalistas (españolas y catalanas) han jugado irresponsablemente a activar estos sentimientos identitarios, entendidos como incompatibles y mutuamente excluyentes, para confrontar a sus adversarios políticos, exacerbando los desencuentros y animando a la sociedad a entrar en una espiral de antagonismo que fomenta la intolerancia y el desacuerdo. Esta realidad bien pudiera haber servido de caldo de cultivo proclive al voto a las opciones políticas que con más estridencia y demagogia dicen defender los intereses generales de España. Además, ha podido desmovilizar a una parte del electorado que usualmente vota a las izquierdas pero que, sin embargo, no se ha sentido satisfecha con las alternativas ofrecidas para solventar la cuestión territorial y plurinacional en España.

Asimismo, junto a esta confrontación, las tres derechas, con diferentes intensidades, han articulado el mismo juego, animados por la competencia por el mismo espacio electoral, con respecto a otras cuestiones sociales sensibles que afectan a las identidades, como es el caso del recrudecimiento del discurso contra los migrantes, contra la diversidad sexual y la igualdad género. No es casualidad que uno de los principales objetivos del discurso de los líderes de la derecha sea atacar la movilización feminista, como hemos tenido ocasión de comprobar en el juego mediático orquestado entre las fuerzas de las derechas en torno al proceso de investidura del nuevo presidente de la Junta de Andalucía.

En resumen, las derechas en España han decidido orientar su actividad política hacia la erosión de valores sociales que venían permitiendo normas de convivencia y amplios consensos en torno a problemas complejos como el régimen autonómico, la integración intercultural o la violencia de género.  Tristemente, Andalucía será el “laboratorio de pruebas” de esta estrategia compartida entre las tres derechas, que pretende extenderse por todo el país.

Ante esta situación, desde Acciónenred-Andalucía creemos necesaria la activación de un proceso de seria y honesta reflexión sobre las causas y las actitudes a adoptar ante la nueva situación. Un proceso que debe abrirse en la sociedad en general y entre las fuerzas progresistas en particular para afrontar la oleada de conservadurismo que nos azota, que mueva a los responsables políticos a depositar la mirada en el futuro de nuestras sociedades,  y se encamine a establecer amplios consensos para conseguir mejorar la vida de la gente y profundizar nuestra democracia.

Hay que construir certezas y alternativas integradoras y motivadoras para la ciudadanía, que se resistan al resguardo en el miedo al diferente, al encastillamiento en la intolerancia y en las identidades excluyentes, y que fomente lo mejor de nuestros valores, fruto de siglos de conquistas sociales: democracia, derechos humanos, libertad, igualdad, solidaridad y la  búsqueda y protección del bienestar y el bien común.

acciónenred Andalucía, 20 enero 2019


Editorial: “Ciudades habitables, ciudades sostenibles”

Desde accionenred Andalucía hemos emprendido en el último curso, 2017-2018,  un acercamiento a los movimientos sociales que claman por una ciudad más verde, más habitable y más pensada para la ciudadanía en la ciudad de Sevilla.

El 55% de la población mundial viven en las ciudades y se estima que en 2050 este porcentaje será en torno al 65%. La gestión de las ciudades, que recae principalmente en los ayuntamientos, requiere de una mirada muy cercana, muy pensada para resolver y facilitar la vida de las personas, donde la ciudadanía sea el centro y la habitabilidad sea el componente esencial.

La habitabilidad hace mención a una serie de aspectos como son la salud ambiental, la presencia de zonas verdes, la sensación de naturalidad, la movilidad  basada en transporte público asequible y desplazamientos sin motor, el acceso al agua, la reducción de residuos y la adecuada gestión de los mismos, la limpieza de las calles y plazas, las medidas de mitigación y adaptación al cambio climático, el uso y disfrute de los espacios públicos, la seguridad, la gobernabilidad y  otras cuestiones referentes al bienestar del ciudadano.

Desde acciónenred Andalucía apostamos por unas ciudades donde:

  • La calidad de la atmósfera sea alta y se reduzcan a cero los episodios de contaminación atmosférica por partículas, Ozono troposférico, NO2  y SO2.  La Organización Mundial de la Salud cifra en unas 15.000 las muertes prematuras en España por esta causa, especialmente en las ciudades. El tráfico es el principal causante de esta situación.
  • La movilidad en la ciudad sea verdaderamente sostenible. Para ello, deben incrementarse de forma considerable los transportes intermodales con precios asequibles para la población, con una inversión acorde con las posibilidades de la ciudad, y que conlleven una reducción del tráfico entre el 15-30% en los próximos 5 años. La promoción e inversión  en medios como tranvía, metrobus o  metro ligero en superficie están siendo las medidas principalmente adoptadas en ciudades europeas con reconocimiento en sostenibilidad (Nantes, Burdeos, Barcelona,  Friburgo,..)
  • Se fomenten los desplazamientos a pie y en bicicleta. Ello es factible invirtiendo en seguridad para estos vehículos, aumentando los carriles bici hasta zonas no accesibles e invirtiendo en conservación de los existentes. La promoción de la bicicleta es también dependiente de la existencia de corredores verdes que producen sombra y animan al uso de la bicicleta como medio principal de transporte.
  • Se aumenten  las zonas verdes hasta alcanzar los 50m2 por persona como ya disponen en muchas ciudades Verdes Europeas.
  •  Los espacios públicos sean seguros, amplios, verdes, con suficiente sombra, fuentes y listos para ser disfrutados por todas las edades. La peatonalización de calles de la ciudad transitadas a pie y la reducción del acceso del tráfico a los centros urbanos facilita el disfrute del espacio público.
  • Se realice un plan de conservación de la biodiversidad, especialmente en nuestros parques y jardines y zonas arboladas. En muchas ciudades europeas se identifican los árboles, los arbustos, se cuidan los alcorques, se mantienen adecuadamente los árboles para evitar su tala. La tala de 500 árboles que ha llevado a cabo el Ayuntamiento de Sevilla, por ejemplo, en este mes de julio de 2018 muestra un abandono del cuidado de los árboles de esta ciudad en los últimos años.
  •  Se aumente la eficiencia en el uso del agua y la recogida de agua de lluvia y su uso para riegos.
  • Se reduzca  la producción de residuos y se fomente la recogida selectiva y el posterior reciclaje, informando a la población del destino de los residuos que recoge. El fomento de espacio de compostaje en parques y jardines implicaría a la ciudadanía en la gestión de sus residuos.
  • Se disminuya el nivel de ruido en la ciudad. Esta medida tiene una alta relación con el tráfico en la ciudad, especialmente en las zonas céntricas y congestionadas.

Todas las medidas planteadas anteriormente son necesarias para mitigar el cambio climático y adaptarnos a los aumentos de temperatura previstos para las próximas décadas, que en el mejor de los casos será de 4ºC de media en el 2100.

Sevilla se ha postulado en los dos últimos años a Capital Verde Europea, el prestigioso galardón que otorga la Comisión Europea desde 2010.  En ambas convocatorias no ha pasado el primer corte. Esto nos hace pensar que todavía estamos lejos de ser considerada una Ciudad Verde. Para serlo debemos incidir en todas las cuestiones anteriormente planteadas.

Desde hace unos meses varias organizaciones, entre las que nos encontramos, hemos iniciado un espacio de reflexión y acción donde reclamar al Ayuntamiento de Sevilla una ciudad más habitable, más verde y más saludable. Estamos reclamando que se proponga un Plan de Acción  de Cambio Climático y Energía Sostenible real y acorde con las necesidades de la ciudad, y que se desarrolle un modelo de ciudad que realmente apueste por la energía limpia, los espacios habitables y la ciudad saludable que deseamos.  Este curso seguiremos en esa causa y, a ser posible, haciéndola extensible a otras ciudades andaluzas.