EDITORIAL: Exclusión y desigualdad en España. Urgencia social contra la pobreza

26-julio-2019

En
España la pobreza se hereda.  Cuanto mayor es la desigualdad menos
movilidad social hay y menor es la igualdad de oportunidades. La OCDE estima que
cualquier español que nazca en una familia con bajos ingresos tardará cuatro
generaciones, 120 años, en conseguir un nivel de renta medio. No sólo somos el
cuarto país más desigual de la UE
, sino que, tras Bulgaria, somos el
segundo país europeo en el que la distancia entre ricos y personas empobrecidas
ha aumentado más. Tras la crisis y a pesar de la recuperación, la sociedad se
polariza a costa de un adelgazamiento de las clases medias.

La
exclusión social en España es un fenómeno estructural, aumenta en las épocas de
recesión y no se recupera suficientemente en las épocas de bonanza. Tras diez
años del inicio de la crisis y pasado lo peor, conviven una cierta mejoría de
una parte importante de la población más afectada por la crisis (49%) con un
recrudecimiento de la situación de las personas más débiles. La recuperación está
siendo asimétrica, no llega a los hogares que peor están, hay un empeoramiento
de las personas más vulnerables. La
exclusión social severa se cronifica.

Según
el VIII informe Foessa, en 2018 hay más de 4 millones de personas que sufren
exclusión severa (8% de la población), lo que supone un 44% más que en 2007. Dos
de cada diez personas en exclusión severa es población extracomunitaria. El
perfil que definía y define la exclusión severa se caracteriza por algunas de
estas dimensiones: baja cualificación,
hogares encabezados por mujeres o pertenencia a minorías.

En
la Encuesta de Condiciones de Vida de 2018, la tasa AROPE (población en riesgo de pobreza o exclusión social)
afecta al 26,1% de la población
residente en España, frente al 26,6% registrado en 2017. En Andalucía la tasa
AROPE se sitúa en el 38,2%. .

Por
nacionalidad, el porcentaje de personas por debajo del umbral de riesgo de
pobreza o exclusión social es del 23,1% para los españoles, del 47,7% para los
extranjeros de la UE y del 56,0% para las personas extracomunitaria. La
población extracomunitaria está sobrerrepresentada en los espacios de la
exclusión severa y moderada, mientras que se encuentra infrarrepresentada en la
integración plena.

La
edad, junto con el género, son factores determinantes del mayor riesgo de
exclusión social. Casi un tercio de los menores y jóvenes, y de mujeres entre
16 y 30 años, se encuentran en riesgo de pobreza. Según
Save the Children, la tasa de pobreza que afecta a la población infantil es
mayor que la que afecta a cualquier otro grupo de edad en España, afecta a un
26,8% de los menores en España, 2,1 millones de niños y niñas. La
incidencia de la pobreza infantil es prácticamente el triple en los hogares de
origen inmigrante que en los hogares de origen no inmigrante.  

Los hogares sustentados por mujeres (hogares
monoparentales y mujeres solas en su mayoría), están especialmente
sobrerrepresentados en la exclusión social. Un 42,9 % de las familias
monoparentales en España están en riesgo de pobreza, y es- tas familias están
mayoritariamente encabezadas por una mujer sola. Entre ellas, destaca por su
gravedad la situación de familias jóvenes con menores, tener hijos es un
importante factor de riesgo de pobreza. La tasa de exclusión social severa de
los hogares monoparentales ha continuado en ascenso, hasta llegar al 14,4% en
2018.

Por
otro lado, el 30% de las personas con discapacidad se encuentran en situación
de exclusión social.

La exclusión social
es consecuencia de los procesos desigualdad que se consolidan.
La
desigualdad ya no se ciñe a la dimensión monetaria sino que es multidimensional
(mercado de trabajo, vivienda, salud, educación, desigualdad de género …) y
permite explicar la diferente incidencia de la exclusión social.

Entre
las causas de la exclusión y la desigualdad, en la actualidad,  destaca la mala calidad del empleo
(temporales, precarios, salarios bajos…), más allá del desempleo, que ha
disminuido. La mayor parte de la población excluida tiene empleos
“normalizados” (restauración, servicio doméstico o limpieza). Sin embargo, el
14% de las personas que trabajan no pueden vivir de su sueldo. Son los
trabajadores pobres.

En
segundo lugar, los problemas de acceso y mantenimiento de la vivienda que sigue
afectando al 11% de la población española (en 2018 se produjeron más de 37.000
desahucios y el precio del alquiler ha aumentado un 30%).

En
tercer lugar, hay que sumar la desigual incidencia de las políticas
redistributivas (más favorables en los mayores y en menor medida en la gente
joven) y el insuficiente resultado de las transferencias sociales para
disminuir la pobreza, que están infradotadas.

El nivel educativo también se ha mostrado en este tiempo como un
factor protector frente a la exclusión, aunque se está debilitando. Los
jóvenes con estudios superiores tienen en el último trimestre de 2018 una tasa
de paro 12 puntos menor que los que poseen estudios secundarios y 19 puntos
menor que los que cursaron niveles inferiores. A
mayor nivel educativo, menores son las tasas de exclusión social y, en
particular, de exclusión social severa.

Es
fácil deducir de las causas de la exclusión que hay una juvenilización de la
pobreza, con un claro empeoramiento de los jóvenes emancipados. Esto puede
considerarse uno de los principales cambios estructurales en el patrón de la
pobreza en España. La larga crisis ha desencadenado que al agotamiento de los
mecanismos de protección social se sume el debilitamiento del colchón familiar. Cabe destacar que más de seis de
cada diez hogares excluidos severos no tienen actualmente ninguna prestación, a
lo que hay que sumar los problemas de aislamiento social de los sectores más
excluidos que han aumentado.

La
exclusión social también se refleja en la política. La participación política
está condicionada por la desigualdad, a mayor grado de exclusión menor
participación en las elecciones, mayor abstención. La brecha entre ciudadanos
no es solo en términos económicos sino que se traslada también al plano
político.

Si
la exclusión social es un proceso
multidimensional, las estrategias para combatirla tienen que ser mantenidas en
el tiempo
y deben estar dirigidas a cada uno de los ámbitos que se han
señalado. España tiene mucho margen para mejorar, actuando tanto sobre las
causas de la exclusión con la puesta en marcha de medidas como: derogar la
reforma laboral, aumentar el salario mínimo, asegurar un empleo digno; ampliar
el parque de vivienda social y el alquiler asequible; y aumentar la inversión
en protección social. Especialmente bajo es el gasto en familias e infancia y
en la lucha contra la exclusión social. Para ello, es esencial que se priorice
siempre, como elemento vertebrador de la política social y económica, la
atención hacia aquellos sectores de la población que son más vulnerables. Sólo
de este modo será posible reducir los niveles de desigualdad y pobreza que
afectan a este país y garantizar unas condiciones de vida dignas para el
conjunto de la sociedad.


Editorial: VOTAR PARA CONSTRUIR #YoVoto

En los próximos meses de abril y mayo se abre un nuevo ciclo electoral en el cual los ciudadanos elegiremos a nuestros representantes para el Congreso y el Senado en España, para el Parlamento de la Unión Europea y para las corporaciones de nuestros municipios. En algunas comunidades autónomas se elegirán también a los representantes autonómicos.

En acciónenred Andalucía tenemos como objetivo la transformación social hacia un horizonte de mayor justicia social y por eso consideramos fundamental en nuestra acción socio-política fomentar una apuesta decidida por los derechos humanos, una ciudadanía crítica e implicada, así como la lucha por la profundización de nuestra democracia, sus  valores, mecanismos y procedimientos.

De cara a estas elecciones, queremos animar a la participación electoral y consideramos que deben de ser tenidos en cuenta, a la hora de ejercer nuestro derecho al voto, los siguientes aspectos:

- Estas elecciones no son unas elecciones cualquiera desde un punto de vista global y europeo. Asistimos a una oleada de conservadurismo que está irrumpiendo en un contexto de crisis de representación política. En la Unión Europa se está produciendo una quiebra de confianza entre los estados miembros que está haciendo tambalear algunos de los principales pilares de su fundación, como la solidaridad y la cohesión social, lo que está facilitando que toda una serie de partidos de la familia de la extrema derecha estén alcanzando posiciones representativas relevantes en los ámbitos locales, regionales, nacionales y europeos.

Esta tendencia podría estar alertándonos de la existencia de una salida conservadora e involucionista como respuesta a la profunda crisis de representación que viven los países europeos tras la crisis económica y el tipo de medidas de austeridad decididas por los dirigentes políticos. En efecto, los representantes europeos, salvo excepciones, decidieron hacer recaer las consecuencias de la crisis sobre la mayoría de la población, erosionando así los regímenes de bienestar de los que disfrutábamos.

La incapacidad para llegar a acuerdos en materia del rescate y acogida de las personas migrantes y potenciales solicitantes de protección internacional que llegan a nuestras costas, la disparidad entre la orientación hacia una unión e interdependencia económica cada vez más profunda, la falta de avances en una unión política o fiscal que ponga en el centro de la vida política a las personas y sus problemas, entre otras cuestiones, allana el camino a mensajes populistas de la extrema derecha que llaman al repliegue nacional como forma afrontar problemas que afectan a Europa. Este repliegue nacional no se basa en una sana y necesaria aspiración de mayor protagonismo de la ciudadanía en las decisiones que les afectan, sino en explotar el miedo al “otro” (al de la nación distinta, a la persona extranjera, migrante, refugiada, al diferente).

- Éstas tampoco son unas elecciones cualesquiera en términos internos. En España nos encontramos con la posibilidad real de unos acuerdos post-electorales que lleven a un gobierno profundamente conservador Ello en un contexto en el que es la extrema derecha quién está logrando imponer su discurso y agenda política a los dos grandes partidos de la derecha, que han extremado y radicalizado sus posiciones.

En el caso de que se conformara un gobierno de estas características derechistas es previsible que se siga ahondando en políticas ya vividas con gobiernos recientes, caracterizadas por un menoscabo en derechos laborales y sindicales, una profundización en la desigualdad, un desmantelamiento progresivo de los pilares del Estado del Bienestar (educación, sanidad, servicios sociales) y concesiones en materia de igualdad entre hombres y mujeres o en el control de los flujos migratorios, que hacen peligrar los significativos avances que la sociedad española venía experimentado desde la instauración democrática de 1978.

- También nos preocupa, en este contexto de urgencia, la falta de acuerdo entre las fuerzas progresistas para priorizar el interés general de la ciudadanía. Las fuerzas de izquierda de este país debieran actuar con una mayor responsabilidad, animar e ilusionar a la población demostrando no sólo que es posible una nueva forma de hacer política sino llevarla a la práctica, formando gobiernos cuyas políticas sociales se plasmen en certezas y mejoras para la vida de las personas.

Por todo ello, desde Acciónenred Andalucía queremos hacer un llamamiento público para animar a votar en estas próximas elecciones.

Por responsabilidad cívica y respetando todas las opciones (desde el no votar, a votar el partido que cada uno considere puede representar mejor sus intereses), creemos que en estas elecciones estamos ante la posibilidad real de un retroceso en derechos y libertades fundamentales en nuestra sociedad. Queremos que este voto no sea producto del miedo o la preocupación de lo que pudiera pasar si llega a gobernar la derecha sino que sea un voto propositivo y crítico, para construir una sociedad cada vez mejor. Creemos que el sentido del VOTO debe dirigirse hacia aquellos partidos progresistas que defiendan en sus programas propuestas destinadas no a recortar derechos sino a ampliarlos, no a crispar y enfrentar a los españoles sino a fomentar el diálogo, respetando la pluralidad y diversidad del país, no a hablar de la patria agitando banderas, sino a defenderla con políticas sociales que permitan que todos, y no unos pocos, vivamos mejor.

Es España sabemos que una alta abstención favorece a la derecha, cuyo electorado suele movilizarse para el voto. Además, en tiempos de incertidumbre como en los que vivimos, las campañas electorales deciden en mayor medida el sentido del voto de amplios sectores.

Por ello, animamos a la movilización de un VOTO que permita avanzar hacia la defensa de  unas políticas que garanticen reivindicaciones tan elementales como la defensa de una Europa que ponga en el centro de sus políticas la solidaridad con las personas migrantes y refugiadas que arriesgan su vida en el mar, prioricen el acuerdo en torno a la defensa de los derechos humanos y tratados del mar en el rescate y acogida de personas susceptibles de ser potenciales solicitantes de protección internacional. Políticas que apuesten  por implementar y fortalecer un sistema de acogida de refugiados, digno, útil y suficiente y se comprometa con las recomendaciones del Pacto Mundial de las Migraciones para establecer flujos seguros y ordenados de migrantes. Unas políticas públicas que incidan en la necesidad de favorecer los procesos de integración de millones de personas de origen extranjero y de sus hijos que ya hoy son ciudadanos de la Unión Europea y, por lo tanto, aumenten el reconocimiento en derechos políticos para que puedan elegir a sus representantes.

Un voto responsable y comprometido con la lucha contra el cambio climático, que defienda políticas encaminadas a reducir el impacto de las emisiones contaminantes, apueste por las energías renovables y fomente el transporte público, entre otras medidas. Un proyecto que defienda políticas locales que promuevan ciudades más sostenibles y habitables en términos de transporte, vivienda, ocio, etc.

Consideramos fundamental apostar por políticas de justicia social que pongan freno a la desigualdad que en nuestra sociedad sigue aumentado. Es necesario implementar medidas encaminadas a favorecer la inclusión de aquellos sectores más empobrecidos, entre ellos la infancia y la adolescencia, así como los hogares monoparentales. Fortalecer los pilares del Estado del Bienestar desde la universalidad y la eficiencia de los servicios públicos y las medidas de protección social son los principales mecanismos cohesionadores de la sociedad. Garantizar un sistema público de pensiones así como políticas activas de empleo de calidad que favorezcan que miles de personas y sus familias salgan de los procesos de exclusión a la que se ven abocados por el tipo de empleos precarios que tienen.

Votamos por la defensa de políticas transversales que garanticen la igualdad en todos los ámbitos de la sociedad, también entre hombres y mujeres, priorizando medidas que garanticen los derechos laborales de las trabajadoras domésticas a la vez que pone fin a la brecha salarial. Políticas comprometidas con la erradicación de los asesinatos por violencia sexista, que potencien recursos y protección a las víctimas, y trabajen desde edades tempranas por la prevención y la educación sexual. Que apuesten por la conciliación entre la vida personal y la laboral, además de poner en el centro de la vida política y social el ámbito de los cuidados.

Por todo ello, el próximo 28 de abril VOTEMOS. Si no votas otros decidirán por ti. Y que los políticos sepan que el voto de los ciudadanos no es un cheque en blanco sino una exigencia; la de mejorar las condiciones de vida de las personas.

#YoVoto feminismo

#YoVoto por proteger nuestro planeta

#YoVoto por la convivencia intercultural

#YoVoto por lo público

#SiNoVotasOtrosDecidenPorTi

Abril 2019

acciónenred Andalucía